15 agosto 2006

LOS FRUTOS DEL ÁRBOL DE LA SABIDURÍA


Todo cuanto expongo a continuación, contribuye a centrar la atención en un tema sobre el cual desearía dejar inmediata y explícita constancia de mi opinión. Aunque soy crítico del supuesto recurso de la razón, del que se jactan la mayoría de los intelectuales, en modo alguno quisiera que ello pudiera considerarse como rechazo por mi parte a la razón correctamente interpretada. Y con “correctamente interpretada” quiero decir que se recurra a ella teniendo clara conciencia de sus intrínsecas limitaciones; y que, aceptando las lógicas consecuencias, el actor se muestre en todo momento dispuesto a hacer frente a esa sorprendente realidad –constatada tanto en el campo de la economía como de la biología – consistente en que un orden espontáneo puede ser superior a cualquier otro que sea fruto de intervención planificada del hombre. ¿Cómo podría quien escribe estas líneas rechazar el recurso de la razón, cuando se esfuerza en demostrar a través de la misma, que el ideal intervencionista constituye un error tanto de tipo “fáctico como lógico”?

"Las ideas de los economistas y de los filósofos políticos correctas o erróneas, son más poderosas de lo que generalmente suponemos, de hecho el mundo se guía principalmente por ellas". J.M.Keynes

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¿Por qué la más pobre de las Colonias Españolas, poblada de inmigrantes analfabetos, que no sabían hablar el mismo idioma, se transformó en muy poco tiempo, en la 6ta potencia mundial?


¿Por qué Abraham Lincoln, analfabeto hasta los 19 años y con 9 meses de educación formal, fue el más grande presidente de los EE.UU.?

¿Qué educación formal tuvieron los hombres de la generación del 80, que lograron el milagro Argentino?

¿Por qué la Argentina Universitaria es la gran desilusión de fines del siglo XX que en muy poco tiempo, transformó al país en uno de los más injustos y corruptos del mundo?

Sarmiento interpretó que la diferencia entre civilización y barbarie estaba dada por el grado de instrucción de sus ciudadanos e hizo hincapié en la educación, para consolidar los avances logrados.

Alberdi advierte a Sarmiento que fueron hombres más ilustrados que el propio Sarmiento, los que incendiaron París y que en las Universidades se estaba gestando una nueva casta, que denominó los Bárbaros Ilustrados. Indicó también que estos se podían transformar en un verdadero peligro para la civilización y para la continuidad de la paz y progreso.

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Marx en el Manifiesto Comunista, entre los 10 puntos que propone para la destrucción de lo que se bautizó como Capitalismo – y que Argentina cumplió con todos –, dice que la educación debe ser libre, gratuita y dirigida por el Estado.

Se creyó que el objetivo era dar igualdad de oportunidades, pero el verdadero objetivo fue la propagación de una ideología, que promoviera la omnipotencia del Estado y la consecuente destrucción de los derechos y libertades individuales.

Para hacer posible el sueño socialista, los integrantes de la elite intelectual debían creer en este nuevo credo, colocándolo como paradigma dominante.

Confiar la instrucción pública al Estado constituye una perversa maquinación tendiente a moldear la mente humana, de tal manera que no exista la menor diferencia de un individuo a otro; el molde a tal efecto utilizado es el mas grato al régimen político imperante, ...en la medida que tal cometido se realiza con acierto y eficacia, queda instalado un despotismo sobre la inteligencia de los hombres.” J. S. Mill

En los países comunistas, la elite intelectual es de un alto nivel, y ha sido la base para sostener el proceso socialista.

Estos intelectuales son ignorantes ilustrados, ya que conocen mucho de cosas que no son ciertas y que son contrarias a la naturaleza de las cosas y a la naturaleza humana.

Es por esto que hablan de la necesidad de un hombre nuevo – que es un hombre sin su propia naturaleza; sin pasiones, sin sentimientos y sin interés personal –. Ese hombre nuevo nunca aparecerá.

"Porque la ignorancia está situada entre la verdadera ciencia y las doctrinas erróneas… Sin embargo, quienes no tienen ciencia se encuentran en una situación mejor y más noble con su prudencia natural, que quienes razonando mal o confiando en quienes razonan mal, se precipitan sobre reglas generales falsas y absurdas". Thomas Hobbes 1651.

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La serpiente convence a Eva de paladear el fruto prohibido del árbol de la sabiduría.

Génesis 3.5: “Seréis como Dioses, conocedores del bien y del mal”. Gen 3.11 ¿Quién te dijo que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que te ordené no comer?
Adán y Eva –tras haber comido- asumieron efectivamente el oficio de Dios, que es juzgar sobre el bien y el mal, pero no adquirieron ninguna nueva habilidad para distinguirlos rectamente. Se vieron desnudos al rechazar su propia naturaleza, - la falibilidad humana – y fueron arrojados del Paraíso.

Así el árbol del conocimiento mato al árbol de la vida.

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El síndrome de Don Quijote

El caballero andante era dueño de una enorme formación intelectual, plasmada tras una florida y colorida retórica, a partir de lo cual el hidalgo caballero construía ficciones fantásticas que contrastaban con la visión de la realidad de su escudero.

Un hombre – o país – es civilizado cuando logra superar las ficciones que construye su mente y se reconoce en su naturaleza falible.

Los países atrasados, son los que no han podido aún salir de la etapa de la superstición y los argentinos todavía nos creemos Don Quijote.

Por esto cuando nos enfrentamos a un moralista nos da la sensación de estar interactuando con un ser primario que no entiende lo que hablamos, ya que afectados por el síndrome de Don Quijote, construimos una ficción a partir de la realidad.

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"No creas nada de lo que te dicen tus maestros, solo mira como actúan".Woody Allem

Popper nos habla del problema de la jactancia del conocimiento y del peligro que esto conlleva. Arremete sobre los intelectuales que se esconden detrás de grandes y oscuras palabras y sentencia: "Quien no tiene capacidad para expresarse con toda claridad, es porque simplemente, aun no tiene capacidad".

Popper va contra la tendencia kantiana de ligar lo complejo a lo profundo. Esto afectó a intelectuales como Rousseau, Marx y Hegel entre otros, y sus ideas condujeron a los más terribles sufrimientos y holocaustos del siglo XX.

Hayek en "La Fatal Arrogancia" y en La Presunción del Conocimiento, muestra como los intelectuales – siempre bienintencionados pero errados – intentaron construir una nueva moral sobre la base de la razón abriendo paso a varias corrientes de pensamiento, que mantienen a la intelectualidad en una confusión que fue muy bien tratada en el reciente filme "Las Invasiones Bárbaras".

Los filósofos que se dan aires de sabiduría y suficiencia tienen una dura tarea cuando se enfrentan a personas inquisidoras, que los desalojan de todas las posiciones en que se refugian, y que con toda seguridad los conducirá finalmente a un dilema peligroso. El mejor modo de evitar esta confusión es ser modestos en nuestras pretensiones, e incluso descubrir la dificultad antes de que nos sea presentada como objeción. Así podemos convertir de algún modo nuestra ignorancia en una especie de virtud. D. Hume

Quizás el mas grande aporte de la filosofía es constatar nuestra debilidad humana, nuestros limites y nuestra ceguera a pesar de nuestros esfuerzos por disimularlos y evitarlos.


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"Quien maneja el pasado maneja el futuro y quien maneja el presente maneja el pasado" 1984, George Orwell, 1948.

En la Argentina sólo sería posible semejante decadencia gracias al desarraigue de su historia. Juan Bautista Alberdi, - el más grande intelectual del siglo XIX – fue archivado por los historiadores formados en la década del 30.

Esa nueva generación de intelectuales argentinos se encargó de anular los marcos morales creados por Alberdi en la Constitución de 1853, que fue la única y verdadera revolución que tuvimos los Argentinos para comenzar el camino de decadencia hasta nuestros días.

Alberdi en 1880 advirtió sobre los peligros que amenazaban a la Argentina y en ese marco habló de como la barbarie ilustrada ganaba el corazón de las Universidades Argentinas.

Estaban naciendo los nuevos historiadores y los nuevos abogados que en su rol de legisladores, políticos, jueces y abogados litigantes se encargarían de terminar en muy poco tiempo con el Estado de Derecho en nuestro país.


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"Alpargatas si, libros no". Hoy, a la luz de los resultados obtenidos por ideas erróneas, podemos dar una nueva interpretación a la famosa frase del General Perón.


"Solo sé que no sé nada y tan solo eso". La máxima Socrática de hace 2400 años, nos enseña que éste es un problema recurrente y que es preciso, que las universidades vuelvan a formar mentes abiertas y renuncien a seguir (de) formando al ciudadano detrás de aquello que Ortega y Gasett denomino "la barbarie de la especialización".

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