15 agosto 2006

LAS INVASIONES BÁRBARAS EN LA ARGENTINA

La historia de Europa estuvo dominada – hasta hace poco tiempo – por la constante invasión de pueblos a sus vecinos. Esto generó un estado de guerra permanente en toda Europa. Con el descubrimiento de América, el robo y el saqueo llegaron a estas tierras. Los únicos generadores de riqueza fueron – hasta hace poco – el robo al vecino producido por los bárbaros invasores.

Este fenómeno solamente fue interrumpido durante algunos períodos de tiempo donde la civilización se abrió paso logrando ciertos progresos, que una y otra vez sucumbieron frente a alguna nueva invasión.

Desde el nacimiento de las Provincias Unidas del Sur un cúmulo de conflictos hacía que la moral generadora de pobreza – heredada de la tradición española – entregara intolerancia religiosa, violencia política, injusticia, pobreza, caos y anarquía.

La Revolución de Mayo primero y la Independencia después intentaban distanciarse de estos marcos morales, y es recién en 1853 que gracias a la increíble intervención del binomio Alberdi-Urquiza, logra concretarse el sueño de nuestros próceres de sumarse a la civilización incorporando marcos morales que respeten la propiedad. Nace la Constitución de 1853 que logra en unos pocos años llevar a la más pobre de las colonias españolas a un lugar de privilegio en el concierto de las naciones y terminar abruptamente con el violento pasado.

Las consecuencias fueron que pasamos del odio al extranjero, a abrir las puertas a la inmigración, de la intolerancia religiosa a la libertad de culto – 100 años antes que en Europa –, de la degradación del trabajo al respeto a los derechos individuales, se afirmaron los derechos de propiedad y esto generó paz, orden y progreso sostenido durante mas de 75 años.
Asombro causó al mundo los resultados obtenidos por la libertad – individual – en el marco de la mezcla de pueblos y culturas latinas. Al punto tal que la Argentina superaba en poco tiempo el PBI de la media Europea.
Los beneficios de la libertad (individual) que anticipaba el preámbulo de la Constitución estaban dando sus frutos. En esta oportunidad, para explicar el efecto “mágico” causado por la consolidación del derecho de propiedad se lo denominó “El milagro Argentino”. El crecimiento fue tan rápido y fuerte que se suponía que de no abandonar esta nueva tradición, Argentina superaría a fines del siglo XX incluso a los EEUU.
El sueño americano se abría camino también en el sur del continente.

Pero algo pasó. La vieja tradición se abrió camino y fue retomando el corazón de los argentinos. Así el militarismo, el clero y la burocracia desplazaban a la cultura del trabajo y a la libertad. A cada paso se fueron debilitando los derechos de propiedad, debilitando los derechos individuales.

Reaparecería la moral de guerra y el odio al extranjero, generando entre otras cosas un conflicto armado con nuestros hermanos chilenos. Mas tarde una insólita guerra contra el Imperio Británico intentaba tomar venganza de Trafalgar.

La Sagrada Inquisición también tuvo su retorno triunfal, con el secuestro, tortura y desaparición de personas.

La vieja moral intervencionista, generadora de pobreza reconquistaba la escena. Alberdi en 1880 en su obra “La Omnipotencia del Estado, es la Negación de los Derechos Individuales” nos muestra, con toda claridad, su preocupación por este tema. Y se adelanta 150 años en la comprensión de la naturaleza del conflicto, que hoy separa a Europa Continental de los EEUU.

“La raíz mas profunda de nuestras tiranías modernas... es la noción greco-romana del patriotismo y de la Patria, que debemos a la educación media clásica que nuestras Universidades han copiado de la Francia” J. B. Alberdi

El primer derecho en la Tierra es el derecho a la libertad, a ser uno mismo, a ser dueño del fruto de nuestro trabajo. Por lo tanto el primer deber es consigo mismo.


Detrás del concepto de patriotismo – así como del de Bien Común y del de altruismo – nos han formado desde la más tierna infancia para que cedamos nuestra libertad y nos entreguemos a la esclavitud voluntaria detrás del gobernante patriota.

Si la esclavitud física es repulsiva ¿cuánto mas repulsiva es la esclavitud del espíritu conseguido mediante el proceso de educación? El esclavo conquistado tiene un vestigio de honor, tiene el merito de haber resistido y de considerar que su condición es mala. Pero aquel que se esclaviza voluntariamente en nombre del amor a la patria y el amor a los demás queda transformado en la más baja de las criaturas. Degrada la dignidad humana y degrada el concepto del amor.

Los nuevos políticos y sus ejércitos son los parásitos, son los que viven del fruto del trabajo ajeno, son la nueva oligarquía, son los nuevos amos de estos nuevos esclavos. El parásito se vale del altruismo y del patriotismo como arma de explotación e invierte los principios morales del género humano.

A los hombres se les ha enseñado que la virtud más alta no es crear, sino dar. Sin embargo, no se puede dar lo que no ha sido creado. La creación es anterior a la distribución, pues, de lo contrario, no habría nada que distribuir. La necesidad de un creador es previa a la de un beneficiario. No obstante, se nos ha enseñado a admirar al parásito que distribuye como regalos lo que no ha producido. Se nos ha enseñado a despreciar al empresario generador de riqueza.

“Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino del Señor” (Lucas 18:25). Encontramos virtud en el abandono y en la pobreza y vicio en la creación y en la riqueza. Esta es la subversión de valores que encontramos a cada paso en las escuelas, en las universidades, en la prensa y en la iglesia, esto nos conduce a la pobreza y a la violencia de la desintegración.

Cuando se agrego la monstruosa idea de que el hombre debe encontrar felicidad en el sacrificio, la trampa quedo sellada.

El hombre se vio forzado a aceptar el masoquismo como su ideal, con el sadismo como alternativa.
Este es el fraude mas terrible que se ha perpetrado en contra de la humanidad.

Este es el artificio por el cual la esclavitud y el sufrimiento se perpetraron como fundamentos de la vida.

La barbarie es el “hombre lobo del hombre” es la relación amo-esclavo o parásito-trabajador.

La civilización es el proceso que consiste en la privacidad, en liberar al hombre del hombre, es el Estado de Derecho que protege las libertades individuales.

Ahora miren los resultados de una sociedad basada en la privacidad, en el individualismo, en la libertad individual. Miren Argentina 1853-1949 el país más noble, el de más alto crecimiento, el país de los mayores logros y mayor libertad.

Se basó en derecho del hombre a la búsqueda de la propia felicidad. Su propia felicidad, no la de alguna otra persona. Un motivo privado personal, individual.

Miren los resultados. Pensemos en nuestros abuelos que llegaron a estas tierras huyendo de la esclavitud para ser libres, para ser dueños del fruto de su trabajo; vean dentro de sus conciencias.

Este es un conflicto perenne; así cayo una civilización tras otra.

La ética intervencionista del parásito, del político burócrata y del hombre de segunda clase, el nuevo esclavo; el antiguo monstruo se ha liberado y ataca a diestra y siniestra. Nos ha conducido a un nivel de indecencia intelectual nunca igualado en el mundo. Ha alcanzado una escala de horror sin precedentes.

Ha envenenado a cada mente. Se ha tragado a la Argentina y a la mayor parte de Europa. Se esta devorando a los Estados Unidos.

Los parásitos saqueadores – y sus victimas los esclavos – no logran percibir la directa relación que hay entre su próspera y creciente riqueza y los niños desamparados en las calles, entre el aumento de la burocracia y las fábricas que se cierran, entre el aumento de impuestos y el aumento del nivel de corrupción, entre el aumento del gasto público y la degradación del espíritu humano, entre la redistribución del ingreso y la falta de justicia, entre la justicia social y la miseria y posterior violencia, entre el altruismo y la transferencia de recursos, entre el patriotismo y la destrucción del Estado de Derecho, entre el Bien Común y la Barbarie.

No existe en el hombre tal cosa como el altruismo en el sentido de amor a la humanidad. La solidaridad y el altruismo son condiciones de orden limitado.

El amor al prójimo se entiende en el sentido del cercano o conocido – amigo, pariente, etc. – por esto los políticos “solidarios y altruistas” se preocupan por el bien de sus sobrinos, amantes, hijos y de sus amigos mas fieles, haciéndolos compartir el botín mediante el crecimiento de la burocracia a su servicio, a la vez que los ayudan a vivir del fruto del trabajo ajeno y sin responsabilidad alguna. En el mismo acto logran degradar y corromper su alma.

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