15 agosto 2006

LA HISTORIA COMO APRENDIZAJE

“Conócete a ti mismo” Apolo.

El conocimiento de la naturaleza humana la podemos lograr mediante el estudio de los efectos no deseados de la acción humana.


Los mitos, los cuentos y finalmente las historias, fueron creando un cúmulo de conocimiento que permitió la evolución del hombre.

Como vimos, el hombre ha podido evolucionar porque tuvo la capacidad de ir construyendo – de forma no deliberada – un conjunto de ficciones, tabúes y supersticiones – que luego evolucionaron a normas morales de conducta – que le permitió domar sus naturales instintos y modificar su comportamiento.

Esto fue aumentando la cohesión y mejorando la convivencia entre los hombres.

Estos códigos morales – más o menos desarrollados – están presentes en todos los grupos humanos que poblaron la tierra. Llamó la atención a Claude Levy Strauss observar que en tribus aisladas del amazonas existía un sinnúmero de códigos básicos parecidos a los de las sociedades modernas.

Las historias de los efectos no deseados de la acción humana se fue trasladando de generación en generación. Primero en forma oral y más tarde en forma escrita, fueron recopiladas en libros que por transmitir la experiencia heredada aportaron conocimiento a más y más personas y esto logró aumentar la cohesión de los grupos humanos, y evitó la aparición de mecanismos autodestructivos en las sociedades. Los grupos que más desarrollaron estas estrategias se adelantaron a los demás.

La Biblia, El Corran y otros grandes libros por ser vitales para alcanzar el conocimiento de la naturaleza humana, se hicieron imprescindibles para la supervivencia de los grupos humanos; por estos motivos y para alejarlos de la crítica humana fueron considerados Sagrados.

Por esta razón se dice que Sófocles fue más importante que Platón.


A la “Era del Hijo” representada por el Cristianismo le sucede la “Era del Espíritu Santo” que se caracteriza por una moral mucho mas compleja y por lo tanto mucho mas sustentable producto de un infinito numero de historias personales ciertas contadas y llevadas al cine por los modernos medios de comunicación a todo el mundo que nos ayuda a conocer la naturaleza humana es decir conocernos a nosotros mismos.

La literatura cierta y el cine nos pone en situaciones morales en la que nunca hemos estado –y seguramente nunca estaremos- y construye en forma no deliberada en el ser humano un conjunto de anticuerpos que modifican su comprensión del mundo y logran modificar su comportamiento logrando –como lo hicieron los libros sagrados- una moral mucho mas compleja y por lo tanto mucho mas sustentable.

El moderno racionalismo critica la literatura clásica por mostrar los horrores de la naturaleza humana. Los intelectuales se dispusieron a construir una literatura agradable y virtuosa con la sana y genuina intención de querer construir un mundo mejor. Por esta vía nos dejaron sin el aprendizaje de la naturaleza humana y nos indujeron a una moral agradable y virtuosa pero errada y que suele conducirnos al horror.

Por lo tanto podemos decir que la literatura es una cuestión de elección. Podemos elegir una literatura agradable o virtuosa pero no podremos evitar las consecuencias que son nuestra propia destrucción producto de la ausencia de construcción de un conjunto de códigos morales que funcionan como anticuerpos que nos da la literatura cierta (los clásicos).

Los contadores de historias – y no lo que hoy consideramos historiadores – fueron más trascendentes para lograr el conocimiento de la naturaleza humana – y el correspondiente progreso del hombre en sociedad – que los filósofos.

“La civilización es un aprendizaje de la historia”. David Hume

La civilización primero y la libertad individual después pudieron brotar en las sociedades que respetaron sus tradiciones y aprendieron de los errores de su historia para lograr no tropezar dos veces con la misma piedra y esto les permitió evolucionar.

Pero ya Jenofanes (–700) critica las historias homéricas por la corrupción de los dioses griegos.
Por otra parte - influenciados por la voluntad general de Rousseau – en 1882 el historiador francés Ernest Renán – y su correlato alemán Schmoller, padres del nacionalismo – decían que el “error histórico, incluso la mentira, son necesarios para fundar una Nación”.

Una nación no se funda o consolida dudando previamente de su pasado.

Una historia nacional no está exenta de capítulos bochornosos que dificultarían la confianza patriótica. Una cultura posee vicios e injusticias que pueden descalificarla para presentarse como una suerte de emblema de virtud.

Una tradición política contiene crímenes ridículos, traiciones, corrupción y abusos que manchan la probidad de un pueblo, de una clase y hasta de una élite. ¿Qué hacer con todas esas manchas? ¿Darlas a conocer de manera irrestricta? ¿Debemos publicar las verdades convenientes junto a las verdades humillantes? ¿Estaremos preparados para sacar fuerzas de nuestros defectos igual que de nuestras virtudes?

Estos interrogantes fueron resueltos por los intelectuales Argentinos y en la década de 1920 optaron por generar una historia para el bronce, inmaculada, con el objetivo de lograr cohesión entre los diversos grupos de inmigrantes que llegaron a estas tierras y que rápidamente superaban en número a los nativos.

El Intelectual Argentino que mas sufrió esta censura y persecución fue Juan Bautista Alberdi que había desenmascarado casi 40 años antes esta maniobra y sus graves consecuencias, sentenciando entre tantas otras observaciones que, “La raíz mas profunda de nuestras tiranías modernas... es la noción greco-romana – ahora franco-germánica – del patriotismo y de la Patria – ahora Nacionalismo y Nación –, que debemos a la educación media clásica que nuestras Universidades han copiado de la Francia
El ministerio de Educación de la Nación fue el instrumento idóneo para dar vuelta todos los paradigmas de nuestra historia.

Así a la confusión de mayo de 1810 se le dio el rango de revolución y a la Revolución de mayo de 1853 que genero el Estado de Derecho y nos abrió el camino a la Civilización se la desconoce rotundamente.

Como ya vimos el paso siguiente fue la reforma de la Constitución Nacional – para anularla –, lo que traería aparejada la consecuente pérdida del Estado de Derecho y el desorden jurídico, y luego la destrucción del sistema Republicano y Federal; esto consolidó las tiranías modernas y la barbarie que hoy estamos soportando.

A este sistema se lo reconoce como historicista y supone que solo un futuro de gloria puede ser alcanzado gracias a un pasado virtuoso. También supone que la historia tiene un sentido.

Por esto escuchamos que debido a nuestro pasado “estamos condenados al éxito” o que algunos políticos se sienten un “instrumento de la historia” que los usa a ellos para cumplir sus objetivos de gloria y así comienzan siempre los mas grandes horrores.

De la mano de Popper aprendimos que el método de la investigación científica no consiste en buscar la verdad, sino en tratar de descubrir errores para lograr eliminarlos.

La “ciencia social” se nutre no de utópicas ideologías; la ciencia Social se debe nutrir de la experiencia que nos da la historia y su objetivo es descubrir los errores cometidos por la naturaleza humana para aprender a limitar el comportamiento y evitar los efectos no deseados de la acción humana.

El diseño de la Republica con división de poderes y el Federalismo, son el resultado de ese aprendizaje de la historia y tratan de delimitar el comportamiento del gobernante y ponerle limites a la natural tendencia del hombre al poder absoluto.

La historia real por enseñarnos la naturaleza humana y su consecuencia en la sociedad nos induce a la sabiduría de la prudencia y a la tolerancia.

La historia virtuosa nos conduce al fanatismo y a la violencia.

Quizá fue “Historia de Inglaterra” de David Hume quien generó esta tradición entre los ingleses y esta sea la madre de la diferencia entre los ingleses y Europa continental.

Tanto Hayek como Popper resaltan el clima de tolerancia que reinaba en Gran Bretaña para el desarrollo de las ideas y de las ciencias que contrastaba con el clima de intolerancia continental.

Esta característica fundamental fue y es la raíz mas profunda que marca la diferente performance en el desarrollo de la ciencia, de las ideas y finalmente en la economía entre ingleses y Europa continental. Y fue la razón de porque en sus tierras tuvo lugar la Revolución Industrial.

Entonces la historia – como la moral – es una cuestión de elección; podemos elegir una historia agradable y virtuosa, pero no podremos evitar sus consecuencias que son la falta de aprendizaje de un cúmulo de conocimiento que nos da los errores de la historia cierta; esto nos quita la experiencia y puede conducirnos a nuestra propia destrucción.

Experiencia es el nombre que cada cual da a sus errores”
Oscar Wilde

La moral está constituida por las costumbres y las costumbres nacen del aprendizaje de los errores de la historia real.

El moderno racionalismo no dudó en crear una nueva historia, un nuevo derecho y hasta intentó crear un nuevo lenguaje y manejar el mercado.

La idea historicista de Rennan afecto a la Argentina – junto a Europa continental y América Latina – y sus consecuencias son que estas regiones se encuentran hace mas de 70 años sumidas en violentos procesos autodestructivos.

El nacionalismo – aunque sin pretenderlo – nos convirtió en un país sin el aprendizaje de la historia alejándonos de la civilización lograda, conduciéndonos a la barbarie en la que hoy nos encontramos; logró por este camino socavar las bases de la libertad individual, esclavizar al ciudadano detrás del concepto de nacionalismo y nación, que induce al fanatismo, a la intolerancia y a la violencia.


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