15 agosto 2006

EL REINADO DE LAS HIENAS

la política doble y hábil de los truhanes de categoría”
J. B. Alberdi

La performance de un gobierno la podemos medir simplemente por el nivel del gasto público.

En la Edad Media el siervo de la gleba aportaba al Señor Feudal el 30% del fruto de su trabajo. A cambio recibía Seguridad y Justicia. Hoy los argentinos aportamos el 65% del fruto de nuestro trabajo a la burocracia política y a cambio solo recibimos inseguridad física y jurídica. Estamos por lo tanto 10 veces peor que el Siervo de la Gleba de la Edad Media a quien considerábamos un esclavo.

Inflación, impuestos, retenciones, devaluación, endeudamiento, bonex, festival de bonos, convertibilidad, canasta de monedas, patacones, lecops, dolarización, recesión, empréstito, estancamiento, confiscación de los depósitos, ajuste, corrupción, etc., son los sofisticados hijos del Gasto Público. Parece infinita la cantidad de recursos que han desarrollado los saqueadores de la política Argentina para mantener sometido al empobrecido pueblo. El Estado se ha transformado en una ficción en la cual los políticos saqueadores logran vivir del fruto del trabajo ajeno, legalizando el robo.

“El ladrón privado es el menos peligroso de los enemigos de la propiedad” Juan Bautista Alberdi

Según Bertrán de Jouvenel “de todos los pretendientes del poder, ninguno tiene interés en disminuir una posesión a la cual espera un día acceder, ni paralizar una maquina que un día le llegara el turno de usar. De ahí viene el que se encuentre en los círculos políticos de la sociedad moderna una gran complicidad a favor de la expansión del gasto publico y su consecuente extensión del poder”.

La historia nos muestra que cuando no existen marcos morales limitadores del poder del Estado, estén representadas por Monarquías, Aristocracias o Democracias; estos se encargan de exprimir como limones a los gobernados con el único cuidado de no matarlos, porque ya no habrá más jugo que sacar.

Paul Johnson ha dicho que “El Estado se ha revelado como un gastador insaciable, un derrochador sin paralelo, en verdad, en el siglo veinte también se revelo como el mayor responsable de mantazas de todos los tiempos”

El Estado es tan prepotente como impotente. Hace un esfuerzo enfermizo por abarcar toda suerte de cosas que se le escapan o de las cuales puede hacerse cargo violentándolas. Mientras –so pretexto del bien común y del altruismo- el Estado se hinche y se hipertrofie solo lograra someter férreamente a los individuos y no habrá salida posible.

De esta situación debe aflorar la necesidad de retomar los marcos morales abandonados y tomar conciencia de la necesidad de luchar por recuperar la libertad individual perdida.

Para explicarle a su hijo esto que nos pasa a los argentinos, dígale que recuerde el Reinado de las Hienas en el film “El Rey León”.

Links to this post:

Crear un vínculo

<< Home