15 agosto 2006

EL OTRO ERROR DE LA HISTORIA

Quizá el error mas común en los procesos históricos es el de confundir los frutos de un proceso que termina, como logros del proceso que se inicia. Por ejemplo, el justicialismo en 1945 fue heredero de un país que había acumulado capital por mas de 70 años; heredero de trabajadores laboriosos, esperanzados, agradecidos a Dios por la oportunidad que se les abría a sus pasos. Los niños eran privilegiados de vivir en familias que progresaban y se consolidaban.

Estos resultados se gestaron sobre la ética de la libertad de nuestra Constitución Fundadora, eran los frutos de esa moral generadora de riqueza y de convivencia pacífica la que se confundió con el esplendor de la nueva era justicialista que acababa de comenzar.

Los verdaderos frutos de la era justicialista son la que hoy podemos observar, después de un período sostenido de ejecución de la moral intervensionista y ellos son:

Un país con el 40% desocupados y sub-ocupados.

Un país con cárceles abarrotadas de gentes desesperada, porque una nueva “mano invisible” creada por la ética intervencionista los despojó de toda posibilidad de mantener a los suyos con el fruto de su trabajo, que ya no existe.

Un país con los más bajos salarios del mundo.

Un país de esclavos, que aporta casi el 70% del fruto de su trabajo a la autoridad política.

Un país líder en corrupción política ocupando hoy el segundo lugar a nivel mundial.

Un país que produce una generación de subhumanos que se ven forzados a comer de la basura como ratas para poder sobrevivir en un país que produce alimentos para más de 300 millones de personas.

Un país de niños desnutridos soportando la peor de las violencias que es la del abandono en las calles a la buena de Dios y, finalmente.

Un país de piqueteros, grupos de personas acorraladas por las consecuencias de la ética intervensionista que los coloca en la indignidad mas deshonrosa de tener que salir a violentar al resto de la población para que alguien los atienda y que nos esta anticipando un claro camino a una guerra civil.

Estos son los auténticos frutos de la ética intervensionista del justicialismo.

Decimos que confundir resultados viejos con procesos nuevos, es el mas común error de la historia, ya que se suele confundir por ejemplo las pirámides de Egipto con el periodo de esplendor de esa civilización. Sin embargo el esplendor se produjo en base a la ética de la libertad desarrollada durante la Dinastía 2ª y 3ª y las pirámides se produjeron cuando afloró la ética intervensionista con el aumento del gasto público que estaba simbolizando ya su estancamiento y posterior declinación.

Platón produce el gran cisma en el pensamiento político de Grecia, terminando con la ética de la libertad e iniciando el ocaso de esa Civilización. Platón insita a la exaltación del líder, en Las Leyes dice: “el principio más importante de todos es que nadie, ya se trate de hombre o mujer, se encuentre sin un líder. Ninguna mente debe habituarse a hacer nada en base a su propia iniciativa”.
Luego en La República nos hace saber que su ideal de Estado es aquel en que “se tiene en común a las mujeres, los niños y la propiedad. Debe hacerse todo lo posible por erradicar de nuestras vidas en todas partes aquello que es privado e individual”. Sin embargo la historia confunde a Platón como el punto más alto de esa Civilización Griega.

Podemos comprobar el mismo error respecto del Imperio Romano donde se confunde el esplendor del imperio – fruto de la acumulación de riqueza de su etapa de libertad, auge comercial y creación del Derecho Romano – con el desarrollo del ejército Romano y la corrupción de sus Emperadores y Senado, lo que ya comenzaba a marcar su decadencia moral.

Lo mismo pasó en la China del siglo XII, una sociedad libre que comercializaba con todo el mundo, descubría la imprenta, la pólvora y hasta la extracción de petróleo. Sin embargo esa sociedad también colapsó por los mismos motivos.

Igual suerte corrió España en el Siglo XV, una sociedad abierta donde convivían pacíficamente colaborando cristianos, judíos y musulmanes. Se comerciaba con todo el mundo se descubría el nuevo continente y su escuela de Salamanca lideraba el pensamiento moderno. Sin embargo el fanatismo de la mano de las Cruzadas y la Santa Inquisición hicieron lo suyo.

Como podemos ver la desintegración de una sociedad libre y próspera proviene siempre del seno de la misma. Es por esto de vital importancia conseguir implantar una correcta Constitución y Santificarla para protegerla de la natural tendencia del hombre a cambiar el ADN de la Civilización.

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