15 agosto 2006

EL MERCADO DE LAS IDEAS

“Yo veo al futuro repetir el pasado
veo un museo de grandes novedades
y el tiempo no para”
Bersuit

Los intelectuales fueron detrás de las distintas modas mediante la formidable “Revolución Cultural” así fueron racionalistas de la mano de Descartes, positivistas de la mano de Augusto Comte, utilitaristas de la mano de Jeremy Bentham, empiristas de la mano de Kant, radical empirista de la mano de James, objetivistas de la mano de Ayn Rand; también separatistas, independentistas, soberanistas, asociacionistas, existencialistas, anticolonialistas, Marxistas, Leninistas, Trotskistas, Maoístas, estructuralistas, situacionistas, feministas, deconstructivistas, multiculturalistas y últimamente antiglobalistas y ecologistas.


En el mercado de las ideas era mas importante lo nuevo – donde el intelectual pudiera crear su dominio – que lo bueno y generalmente las ideas no eran ni buenas ni nuevas.

La Revolución Cultural puso al intelectual al servicio de la última moda y contribuyó al relativismo moral del siglo XX, que es la tesis de que todas las tesis son más o menos igualmente defendibles.
Es la pretensión de desconocer la distinción entre lo verdadero y lo falso, entre lo bueno y lo malo. Desde el punto de vista intelectual no existe tal cosa como verdad, belleza, justicia y bondad. El relativismo conduce al totalitarismo y la fuerza termina imponiendo la concepción de quien detenta el poder.

El relativismo es la posición según la cual todo puede afirmarse – o prácticamente todo –. Todo es verdad. La verdad es por lo tanto un concepto carente de sentido.

La tesis del relativismo lleva así al mal comportamiento, a la corrupción y al aumento de la tensión de civilización que conduce a la anarquía, a la ilegalidad y al imperio de la violencia.

Los intelectuales han contribuido de este modo – aunque inconscientemente – a los asesinatos en masa en nombre de una idea, de una doctrina, de una teoría o de una religión.

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