15 agosto 2006

EL GRAN ERROR AMERICANO Democracias en peligro

Platón describe cuarto “hitos en la historia de la degradación política” que inducía a la destrucción de la Polis. Después del estado perfecto –que coincidía con la situación de gobierno escaso- venia la “timocracia” que era el gobierno de los nobles que aspiran al honor y a la fama; en segundo lugar la oligarquía, que era el gobierno de las familias ricas -que aspiraban a consolidar su posición-;“a continuación la democracia” que era el gobierno de la “libertad” –caracterizada por la total ausencia de limites al poder- que producía la ausencia del Estado de Derecho generando una gran tensión y finalmente esta situación inducía a la “tiranía..., la cuarta y ultima enfermedad de la ciudad”.

Los griegos conocían bien esta característica de la democracia y la utilizaban como medio de dominación en los países vecinos a quienes los inducían a la democracia para luego dominarlos.

La propaganda a la democracia griega era un mecanismo de dominación del Imperio y desencadeno inclusive en Atenas el periodo de los 30 Tiranos con la dominación de Esparta.

La democracia solo funciona bien y tiene éxito si es limitada por un código moral que limite la natural tendencia del gobernante al poder absoluto. La Constitución limitadora de la naturaleza humana de 1853.

Alberdi conocía bien este tema y lo desarrollo en “El sufragio universal de la universal ignorancia” donde alertaba de las trampas que se escondían detrás del juego de la Democracia ilimitada.

Los intelectuales Americanos cometen un gravísimo error induciendo a los países a la democracia –para conseguir un mundo mejor- en la medida que no existan previamente sólidos limites al poder que son los únicos que pueden garantizar la no inducción al poder absoluto y a la tiranía.

El hombre de estado democrático que se dispone a intervenir en la economía tiene pronto que asumir poderes dictatoriales absolutos -prescindiendo de la moral-. De esta manera la democracia ilimitada degrada y corrompe absolutamente al gobernante.

En la Democracia ilimitada, los faltos de escrúpulos y aventureros tienen mas probabilidades de éxito, en tanto los justos prefieren abandonar sus proyectos a tener que enfrentar este dilema moral.

Esta es la razón por la cual los peores se ponen a la cabeza de las democracias ilimitadas.

La necesidad de limites al gobierno civil se justifica desde la “razón” y desde la “experiencia”. “Desde la razón... reflexionando sobre la gran fragilidad y corrupción de la naturaleza humana, enseña que a ningún hombre se le puede confiar una autoridad ilimitada; por la experiencia y por la historia que nos enseña los enormes abusos que la ambición ha cometido en toda época y país , gracias a confianza tan temeraria” D Hume.

En América Latina de la fe en la democracia ilimitada han brotado tiranos que han generado todo tipo de agravio contra el Estado de Derecho logrando generar una enorme tensión.

En Europa Continental las democracias intervensionistas siguen generando una altísima inestabilidad que anuncia nuevos movimientos y la gran posibilidad de seguir repitiendo su lamentable pasado.

En Medio Oriente de la democracia ilimitada brotaran nuevas teocracias fundamentalistas convirtiendo al mundo en un verdadero polvorín.

Por esto es de trascendental importancia que volvamos a la sabiduría del Siglo XVIII en cuanto a la necesidad de controles y balances del poder político que nos da la República, y dejemos de lado de una vez por todas a esa noción idiota de que mientras los procesos sean democráticos, todo esta bien.

de todos los frenos a la democracia, la federación ha sido el mas eficaz y el mas adecuado... El sistema federal limita y restringe el poder soberano, dividiéndolo y asignando al estado solamente ciertos derechos definidos. Es el único método para doblegar el poder de la mayoría” Lord Acton

Nada como los errores del propio gobierno han contribuido a aumentar el poder del mismo y la natural tendencia a la Tiranía. Digo natural porque la Tiranía es la consecuencia del instinto animal presente tanto en el gobernante -que lo induce al poder absoluto- como en el gobernado donde aflora el espíritu de manada y siente a la libertad como una sensación de miedo.

La historia nos enseña que los limites al poder impuestos por la República suelen ser vulnerados y la función de la Federación es burlada por los modernos ingenieros sociales por instrumentos como la Coparticipación Federal.

Debido a la natural tendencia a destruir los limites al poder, nace la necesidad de limitar el poder en el tiempo. La limitación del poder a una sola reelección, para que el elegido no pueda competir más por ese cargo en el futuro -aunque si quisiera continuar en la función pública podría hacerlo compitiendo por otro cargo superior o de lo contrario alejarse momentáneamente de la función publica, quedando en reserva-, así se terminaría con los políticos profesionales que degradan la política.

La norma moral de poner limite en el tiempo parecería la regla más eficiente para terminar con la reluctante tendencia al poder absoluto y a la consecuente perdida de los derechos individuales.

En tanto la Democracia da poder al gobernante, la Republica, la Federación y la Constitución moral -generadora de Derecho- limitan el poder del gobernante. En este equilibrio reside el éxito de las Democracias limitadas no intervencionistas.

Promover democracias intervensionistas no limitadas es el mas grave error que se esta cometiendo y va a llevar a situaciones de extrema tensión que pueden derivar en nuevos e impredecibles holocaustos modernos.



EL PODER Y LOS MIEDOS

Quien tiene poder, tiene miedo a perderlo. Toda perdida produce una sensación de muerte, de sufrimiento, de dolor. La naturaleza humana tiende a evitar la perdida por todos los medios posibles.

Mucho cuidado debemos tener al sentir el futuro. El miedo -a perder poder- nos induce al mal comportamiento. Y este es el camino a la búsqueda del poder absoluto y a la tiranía. Los miedos nos abren las puerta a la envidia que es la sombra de la avaricia, un instinto natural que debemos eliminar.


Debemos entrenarnos en el arte de dejar ir, de perder.

Quizás uno de los más importantes aportes que produce la competencia deportiva es el prepararnos para la pérdida. Enseñarnos a comprender que la perdida no es la muerte. Nos entrena en el arte de evitar el miedo a perder poder, a perder una discusión. Nos prepara a dejar morir nuestras ideas sin la necesidad de morir con ellas y esta es una muy importante enseñanza que nos acerca a la sociedad abierta y a la civilización.

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