15 agosto 2006

DEL POLITEÍSMO AL MONOTEÍSMO

Jenofanes (700 a.C.) – el primer crítico de la Historia – censura la corrupción de los Dioses Griegos; estos insuflan las pasiones de los humanos. “La venganza es el placer de los Dioses”; los conflictos humanos derivaban en hechos de sangre; las sociedades encontraban un limite y esto les impedía el aumento de su población.

“La circunstancia que en mayor medida condiciona la prosperidad....es el aumento de su población". Adam Smith.

Las sociedades politeístas avanzaban mucho en los distintos planos de las ideas, la ciencia, la técnica y el arte, debido a su condición de abierta.

"La verdad es objetiva, aunque esté parado sobre ella no seré capaz de reconocerla". Jenofanes

La naturaleza de la mente humana demanda certezas, verdades absolutas, el hombre busca conocimiento seguro y necesita alcanzarlo para estar en paz con su conciencia.

“Los santos que se dieron cuenta de que sólo la revelación podía dar al hombre certeza absoluta, estaban en lo cierto”. Ludwig von Mises.

En Éxodo 32, Moisés al bajar del Monte Sinaí y encontrar a su pueblo envuelto en un nuevo proceso autodestructivo, les dijo: "¿Quién esáa del lado del Señor? Quien lo esté únase conmigo..... Y les dijo: Así habla Yahve, Dios de Israel; cíñase cada uno su espada al muslo.... pasad y repasad el campamento de la una a la otra puerta y mate cada uno a su hermano, a su amigo, a su deudo..." Y pereció aquel día la mitad del pueblo.


Después de un tiempo Moisés baja nuevamente del Monte Sinai, trayendo las tablas de los 10 Mandamientos, que fueran el primer código moral, (la primera Constitución). Nace la verdad revelada, nace el monoteísmo.

"Pero además como estos mandamientos se supone que emanan de una autoridad sobrehumana, la reflexión humana no tiene ningún derecho a intervenir en ellos. Seria una contradicción atribuirles semejante origen y permitir la critica". E Durkheim.

El intento del hombre por volver a dar rienda suelta a sus naturales instintos y liberarse de las pesadas normas morales, fue tan recurrente en la historia, como la lluvia en la naturaleza.

La religión impone a sus fieles un amplio programa de dogmas y prácticas estando presente en todas las circunstancias de la vida temporal. E. Durkheim.

La autoridad sobrehumana, sumada al amplio programa de prácticas y dogmas dio al hombre certezas absolutas y aseguraron terminar con la reluctante tendencia al abandono de las normas morales. Los grupos sociales que adhirieron a esta estrategia, se impusieron a los demás por su mayor cohesión y esto les permitió aumentar en número.

Este importante beneficio, trajo aparejado dos efectos negativos: el primero fue el abandono de la Sociedad Abierta y el nacimiento – bajo especiales circunstancias – del fanatismo religioso. Ahora la verdad es subjetiva y descansa en la autoridad sobrehumana o en su representante o intérprete.

El segundo efecto negativo fue que las normas morales, al limitar los instintos humanos, generó en el hombre una gran contradicción entre su mente y su cuerpo. El rezo fue la herramienta más idónea para lograr por medio de la mente, el dominio de las pasiones humanas.

“Haz cortado al hombre en dos y enfrentado una mitad contra la otra. Le haz enseñado que su cuerpo y su conciencia son enemigos entrelazados en una lucha mortal, dos antagonistas de naturaleza opuestas, reclamos contradictorios, necesidades incompatibles; que beneficiar a uno es perjudicar al otro; que su alma pertenece a un reino sobrenatural, pero su cuerpo es una prisión del mal que lo mantiene en cautiverio en esta tierra; y que lo bueno es vencer al cuerpo, minarlo durante años de paciente lucha, cavando un camino hacia esa gloriosa salida que conduce a la libertad de la tumba” A. Rand “La Rebelión de Atlas”.

Las religiones son los guardianes de las normas morales; las iglesias trabajan sobre los límites de la razón y tienen hoy el desafío de armonizar el resurgir de la Sociedad Abierta acompañando y vigilando los milagros de la ciencia, a la vez que acompañar al hombre en la reconciliación entre su mente y su cuerpo.

Porque “La felicidad es un estado de alegría no contradictorio, una alegría sin pena ni culpa, una alegría que no choca con ninguno de tus valores y que no te lleva a tu propia destrucción”. A. Rand

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