26 agosto 2006

A los justicialistas de todos los partidos políticos.



La moral es una cuestión de elección, podemos elegir una moral agradable o virtuosa, pero no podremos evitar sus consecuenciasque son nuestra propia destrucción.



El hombre prefiere las ideas agradables, a las ideas ciertas; por esto las ideas falsas tienen tanto predicamento a nuestro alrededor y no sólo para algunas personas, sino para la mayoría de ellas. En los periódicos, en la radio, en las escuelas y universidades, en todas partes el error es predominante, y está seguro y confortablemente escondido en la opinión pública, que está de su lado.

23 agosto 2006

ARGENTINA DOS CONSTITUCIONES, DOS HISTORIAS.

La Constitución es un código moral tendiente a limitar la naturaleza humana que logra modificar el comportamiento humano para que aflore la cooperación, la paz y el progreso y se desarrolle la civilización. Su fuente es el objetivismo que nace como fruto de la observación de las consecuencias no deseadas de la acción humana.

La Constitución de 1853 fue el producto del Cristianismo y su interpretación por la Escuela de Salamanca en el Siglo XV y por La Escuela Escocesa en el Siglo XVIII.


Su principal preocupación era la relación entre la libertad individual y el poder coercitivo del gobierno, por lo que los poderes del gobierno eran delegados, enumerados y por tanto limitados. La autoridad del gobierno era cedida por los ciudadanos, quienes en teoría podían recuperarla.

La Constitución define con claridad los limites del Derecho y La Declaración de Derechos de la Constitución de 1853 estipula sólo los derechos del individuo frente a frente con el estado.

El Derecho estaba por encima de la ley ya que la ley suele ser guiada por los caprichos y veleidades políticas de quien detenta el poder.

Desde Atenas todos los grandes pensadores políticos vieron la esencia de la libertad, en que el individuo esté sujeto solamente a un conjunto de normas morales -El Derecho- y no a la voluntad de un gobernante.

The rule of law, the government of Iaw not of men or of wiIl y the government under the Iaw, se refieren a ese concepto de Derecho y solo tiene sentido cuando los relacionamos al Derecho, pero pierde sentido cuando traducimos law como ley.

Lamentablemente en el siglo XX esta concepción objetivista sufrió una dramatica –aunque bien intencionada- mutación hacia el subjetivismo.

La fe en la razón que produjo la ilustración originó que la constitución se transforme en el fruto de la construcción racionalistas de los intelectuales según la moda intelectual de la época, la fuerza de diferentes intereses y las preocupaciones históricas de sus autores.

El moderno racionalismo no duda en que la razon esta en condiciones tambien de crear un nuevo lenguaje superior al heredado. Asi fue envenenado nuestro lenguaje y cuando las palabras pierden significado, -como observara Confucio- el pueblo pierde su libertad.


El termino que mas contribuyó a la perdida de la libertad individual fue el adjetivo social que logró transformar al sustantivo en su contrario.

Así si Constitución es el conjunto de normas morales tendientes a limitar la naturaleza humana para modificar su conducta para lograr cooperación, paz y progreso y que así aflore la civilización. Constitución Social es el conjunto de normas morales tendientes a liberar la naturaleza humana que libera la conducta humana y así logra pobreza, violencia y que aflore la Barbarie.

Por esta vía el moderno positivismo logra que la palabra Justicia, Derecho y Constitución sufran por influencia del adjetivo social una dramática mutación en el Siglo XX.

Las constituciones sociales de 1949-57y94 fue fruto de la Ingeniería Social del socialismo, de la Doctrina Social de la Iglesia Católica y del Estado de Bienestar del Siglo XX.

Su objetivo era diseñar una Argentina más democrática, “más cercana a los ciudadanos”. Dichos esfuerzos en alcanzar tal objetivo se vieron frustrados por cuestiones de la mas diversa índole y el resultado fue que la nueva constitución tuvo implicaciones muy negativas para la libertad individual, para la Justicia, para el Derecho, para la paz y para el progreso.

La constitución social alejo en vez de acercar el gobierno al ciudadano. Aumento el poder del Estado y las operaciones y su burocracia en lugar de simplificarse se volvieron cada vez más complejas.

Sus leyes aumentaron a 25 mil -muchas contradictorias obedeciendo las veleidades políticas y la moda intelectual del momento- y aumentaron las regulaciones ad-infinitum.

La constitución social ignora la limitación a los poderes gubernamentales tanto por razones prácticas como ideológicas. Ideológicamente, la constitución social considera que el gobierno debe iniciar las acciones, razón por la cual apoya a un gobierno no limitado por la libertad individual.
Por el contrario, los argentinos de la Constitución de 1853 veían al gobierno como un facilitador de acciones iniciadas por individuos privados. Por esto, el individualismo es incompatible con el Estado de Bienestar.


Esta es la razón por la cual la constitución social es aceptada por sus buenas intenciones y se transforma en el camino al estancamiento, a la violencia y al infierno de la Barbarie.
Sin embargo a las consecuencias de la constitución social se las ve como algo ajeno a la propia constitución.

Los poderes del gobierno que eran supuestamente limitados, -por medio de los efectos no deseados- se ven totalmente desarticulados generando gobiernos ilimitados que destruyen las libertades individuales. Las leyes están por encima del Derecho. Es decir la voluntad del gobernante no tiene limite.

Quienes redactaron la constitución social tomaron la decisión consciente de dejar tan ambiguo como fuese posible el alcance del gobierno federal, de manera de permitir la expansión del poder central y la consecuente destrucción del Federalismo y la correspondiente inducción a la Tiranía.

Gracias al envenenado lenguaje del moderno racionalismo la constitución social está repleta de vaga fraseología políticamente correcta, incluyendo referencias al “desarrollo sostenible”, “solidaridad entre generaciones” y “economía social de mercado”.

La constitución social también trata de codificar los “derechos sociales”, es decir, los derechos que grupos o individuos le reclaman a otros grupos o individuos. Buenos ejemplos de esto son los mencionados como el derecho a un empleo digno o vivienda digna, lo cual sólo se puede garantizar con la transferencia de grandes recursos de algunos ciudadanos a otros ciudadanos.

La Declaración de Derechos de la Constitución de 1853 estipulaba sólo los derechos del individuo cara a cara con el estado. No contenía nada sobre los derechos que algunos ciudadanos tienen sobre la propiedad de otros.

Los claros limites del derecho fueron borrados generando un ambiguo espacio para los denominados derechos sociales, la constitución perdio sus limites.

Con la adopción de la constitución social de 1949-94 Nacen los bien intencionados Derechos Sociales que se transformarían en la herramienta idónea para que los ciudadanos influyentes (políticos, burocracia política y empresarios amigos) lograran una vida y un salario digno. Los ciudadanos no influyentes (trabajadores y empresarios) debieron pagar el costo con impuestos imposibles y con una gran inseguridad jurídica, lo que origino la falta de inversión, el cierre de sus empresas y el correspondiente desempleo masivo. Lograron también por esta vía la corrupción de nuestra clase política y un efecto negativo en el crecimiento económico que induce a la tensión de civilización con la cual todo grupo humano comenzó su proceso autodestructivo.

Por esta vía la constitución sufre una devaluación por las promesas incumplidas, a la vez que relega a la economía Argentina a una posición secundaria, posponiendo indefinidamente el sueño de convertirse en un gran país.

Nuestro intelectuales creyeron que su trabajo era superior y mas evolucionado y lo comparaban favorablemente con los de la Convención Constituyentes de 1853. Los ingenieros sociales confunden su sobre elaborado diseño constitucional con los simples pero ilustrados principios en que se basaba la Constitución de 1853 que apuntaló el éxito de la Argentina de principios de siglo.

Una Constitución que no es practicable se convierte en una excusa para cualquier practica.

Una constitución moral (practicable) produce leyes morales y construye un país moral; logra afianzar la justicia y así nace la cooperación, la paz y el progreso y se desarrolla la civilización.
Por el contrario las constituciones construidas en base a una moral utópica -basada en agradables ideologías (pero no practicable)- producen leyes inmorales –que al ser ejecutadas generan nuevos desequilibrios- que generan mas leyes inmorales construyendo un pais inmoral.
Estas leyes destruyen la libertad y desarticulan la justicia que termina transformándose en un apéndice del gobierno central.


Esas dos Constituciones reflejan dos performance bien distintas de consecuencias morales antagónicas.


La constitución contrariamente a lo que creen los modernos intelectuales no debe evolucionar porque remiten a la naturaleza humana y a la condicion humana que es una e inmutable.

EE.UU. basa todo su exito -contrariamente a lo que ellos suponen- no en la Democracia sino en el mantenimiento de su inhalterable Constitución que fue alejada de la critica de los modernos intelectuales.

Hoy la Union Europea, 6 paices de America Latina y 16 provincias Argentinas -basadas en el propio fracaso de sus constituciones sociales- buscan reformar y profundizar sus reformas sociales.

¿No habrá llegado la hora de reconocer el error producido por la fatal arrogancia de nuestros intelectuales y volver a la Constitución moral de 1853?.


15 agosto 2006

PROLOGO: Lamentablemente Alberdi tenía razón.

La tesis central de este trabajo esta basada en demostrar que la Constitución Nacional es un código moral que tiene un efecto directo en el orden jurídico e institucional de un país, y este orden repercute en el progreso económico y en la convivencia pacifica.

La Constitución de 1853 logró el auge de Argentina y representó “la política de la honradez”. La reforma de 1949 abrió las puertas al relativismo moral ocasionando el estancamiento del país y el inicio de lo que Alberdi denominó “la política doble y hábil de los truhanes de categoría”, que continuó con la reforma de 1994 logrando un desorden jurídico e institucional que marcó la definitiva declinación y condujo al país a la barbarie en la que hoy estamos insertos.

Profundizaremos el pensamiento de Alberdi en cuatro aspectos relevantes:

1) Que en las Universidades se estaba desarrollando una nueva casta –que denomino los Bárbaros Ilustrados- que representaban un peligro para el progreso y la convivencia pacífica. Interpretar la natural tendencia de los intelectuales, que trabajando para el mercado de ideas, obtienen mayores beneficios de las ideas agradables, que de las ideas ciertas. Estos intelectuales elaboraron sistemas tendientes a abandonar los marcos morales -que son los que garantizan paz y progreso- so pretexto de liberar al hombre de esa incomoda obligación

2)La crítica de Alberdi al concepto grecorromano de patria y patriotismo como amenaza a los derechos individuales.

3) El pedido de Alberdi a la política del futuro de mantener inalterable su Constitución como requisito indispensable para la continuidad de la paz y el progreso. Y presentar las consecuencias que tuvo para la Argentina el cambio de nuestro código moral, a partir de las reformas constitucionales que sucedieron a la de 1853.

4) La desconfianza de Alberdi respecto de los riesgos de la democracia debido a la natural tendencia del poder de la mayoría a reformar su Constitución, lo cual lesiona el Estado de Derecho para luego terminar con la Republica y el Federalismo.

Las predicciones de Alberdi se cumplieron cabalmente.

La falta de claridad en estos conceptos logro que los intelectuales argentinos despreciaran y olvidaran a Alberdi -quien fue el más grande intelectual del siglo XIX- y esto derivo en la destrucción de la Constitución Nacional logrando el caos jurídico e institucional que sufre hoy el país.

Espero que este ensayo aporte claridad y consiga reforzar la tesis iniciada en “Bases y puntos de partida para la Organización Nacional” para poder reeditar la única y verdadera Revolución que tuvimos los argentinos, la del 1 de mayo de l853.

INTRODUCCIÓN: LA REPÚBLICA PERDIDA

Desde chico me llamo la atención el doble sentido de la palabra Moral y el claro contrasentido entre los dichos y los hechos de los que se auto denominaban moralistas.

Detrás de la Moral se escondieron siempre situaciones de tensión que hicieron sucumbir una y otra vez los deseos de bien de quienes detentaban el poder.

En la década del 70 sacudidos por el terrorismo, el poder político colapsaba una vez mas en nuestro país y el principal dirigente de la oposición se declaraba incompetente “no tengo solución”. Abría el paso así –una vez mas- a las fuerzas armadas para reordenar el país de los desordenes y la violencia generada por gobiernos democráticamente elegidos.

Los Militares que se auto proclamaban la Reserva Moral de la Patria, para salvarla de su destrucción en manos del terrorismo internacional, no pudieron evitar el triunfo dentro de sus propias filas de la moral intervencionista que cometió todo tipo de crímenes al amparo del Estado.

En la década del 80, dos documentales, “La República Perdida I” y “La República Perdida II”, nos enseñaban que la culpable de todos nuestros los males era la ausencia de Democracia.

Ganó las elecciones quien había enarbolado las banderas de la Ética Radical y la premisa de que “Con la democracia se cura, con la democracia se educa, con la democracia de come”.

Un par de años después abandonaba su mandato sumiendo al país en un proceso autodestructivo que él mismo denominó “libanización”, con los servicios públicos totalmente colapsados y en medio de una corrupción e hiperinflación fulminante -inédita en la historia Argentina-. En su huida solo se le escuchó decir: “no supe, no quise, no pude”.

El caos originado en los 80 abrió, en la década del 90, las puertas a una reforma del Estado en el área de los servicios públicos y, en nombre de las “Privatizaciones”, se transfirieron monopolios estatales nacionales a monopolios estatales extranjeros o a monopolios privados, entregándose mercados cautivos a concesionarios amigos.

En nombre de la “Reforma del Estado” se siguió aumentando el gasto público, los impuestos y el endeudamiento estatal para incrementar el saqueo sobre la población. En nombre de los “Principios Republicanos”, se terminó con la independencia del poder judicial y con lo poco que quedaba de Federalismo y de República. En nombre de la “Ética” se siguieron sobornando y corrompiendo funcionarios, legisladores y jueces, y se realizó una reforma Constitucional para garantizar el poder de las nuevas oligarquías en los partidos políticos, y se termino con nuestro código moral – la constitución de 1853 – que había logrado el gran Milagro Argentino.

En nombre del “Mercado Libre” se utilizó el poder de la función pública para la concreción de negocios mafiosos en los propios despachos oficiales. En nombre de la “Libertad de Prensa” se manejaron los fondos públicos de publicidad como medio de extorsión a la prensa, que en muchos casos recibió sobornos para ocultar los negociados políticos, y en otros se asoció con los políticos.

En el 2000, para terminar con la moral intervencionista del justicialismo, la ética radical tuvo una nueva oportunidad pero, detrás de sus grandes principios de igualdad y de un Estado de Bienestar, continuaron los mismos actores, los mismos vicios, los mismos desmanes y la misma corrupción.

Asumieron el gobierno prometiendo bajar los impuestos y su primer acto de gobierno fue aumentarlos. Esa vez pueblo no les dio tiempo a huir con la facilidad con que lo habían hecho antes.

A esta altura la palabra moral en la boca de un político producía en mi una terrible desconfianza.

La tragedia Argentina pasa por no tener opciones al momento de votar. Los partidos políticos – que responden todos a la moral intervencionista – se han transformado en bandas que quieren apoderarse de la caja – recaudación impositiva – para vivir del fruto del trabajo ajeno (robo).

Las nuevas propuestas políticas son viejas, nuevas promesas de nuevos y renovados contratos morales –intervencionistas-, mas promesas de igualdad, o mas derecha disfrazada de liberales agazapados esperando la oportunidad de cometer nuevos desmanes contra la gente.

En el país hay más de 1200 partidos políticos y todos responden a la ética intervensionista demócrata del justicialismo. Hoy no hay ningún partido político que enarbole los principios republicanos ni la ética de la libertad.

La democracia es un bien necesario, pero no suficiente. Después de 20 años de democracia el error está a la vista, solo ha servido para la concreción de las más grandes estafas contra el bien común de una sociedad, que es el Estado de Derecho.

Intentaremos también demostrar que, para que la democracia no fracase, debe estar enmarcada en el contexto moral de una Constitución como la de EEUU – que es fruto de un largo proceso evolutivo de la lucha del hombre en la conquista de su propia libertad – ya que el cumplimiento de la misma, induce al fortalecimiento de la República, con sus consecuencias más importantes como son, el limite al poder del Estado y la preservación de la libertad individual necesaria para lograr el progreso y la convivencia pacifica, imprescindibles para sostener un mundo mejor.

El objetivo final es contribuir a la formación de líderes intelectuales que estén preparados para enfrentar los siempre engañosos caminos de la política; que resistan los halagos del poder y su influencia y que estén dispuestos a trabajar por un ideal moral y político que garantice la libertad individual y los derechos individuales.

La política es la única actividad humana en la que se supone, no es necesaria formación alguna.

Los resultados están a la vista: 20 años de democracia nos confirman que solo con democracia no es suficiente, y que esta puede ser el más fácil camino hacia la Barbarie.

La Democracia sin derechos individuales se transforma en el derecho de la mayoría para atacar a la minoría y esto es el Estado de Naturaleza o Barbarie que hoy estamos transitando.

La Democracia es una importantísima herramienta que solo logra que podamos destituir a un tirano sin que se derrame una sola gota de sangre. Pero no nos garantiza nada mas.

La Republica, las libertades individuales y el Estrado de Derecho estarán siempre jaqueadas por el poder de la mayoría.

Siendo la política muchas veces contra intuitiva y contra racional nuestro objetivo es reconocerla como tal, para la mejor comprensión de la necesidad de ajustarse a marcos morales, que siempre estará en la naturaleza humana tratar de evitarlos y so pretexto de intentar mejorarlos buscará alcanzar una moral más agradable y virtuosa.

Este carácter de la política logra que las mejores intenciones se transformen una y otra vez en el camino al infierno.

Necesitamos la formación de dirigentes políticos que comprendan la importancia de los marcos morales –libertad individual, propiedad y búsqueda de la propia felicidad plasmados en la Constitución de 1853 y desnaturalizada en las sucesivas reformas –, sepan defenderlos, respetarlos y oponerse a la fatal arrogancia de los intelectuales – que siempre intentarán nuevas construcciones racionalistas – que desnaturalizarán el clima necesario para que se desarrolle el Amplio Orden de Cooperación Humana (mal llamado Capitalismo) que es lo que nos garantiza, que la humanidad, en su mas amplia diversidad, pueda satisfacer las siempre crecientes demandas, de una cada vez mas nutrida población.

La importancia de este tema es crucial, no solo para el progreso sino para la convivencia pacifica, ya que la natural tendencia del hombre hacia las políticas intervensionistas –que tan bien funcionan en comunidades pequeñas pero que inhiben el desarrollo de las sociedades extensas y la aparición del amplio orden de cooperación humana – ha conducido en el siglo XX a situaciones de extrema tensión, que derivaron en las más horrendas matanzas, de la cual la historia no tenía registro y que, tal como comenzamos el siglo XXI, podrían conducirnos a nuevos e impredecibles holocaustos modernos.

Por estos motivos Argentina y América Latina son una caldera a punto de explotar y la Unión (de Republicas Socialistas) Europea se prepara para un colapso, similar al de la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Los perdedores del mundo deben sumarse a esta lucha intelectual, ya que la diferencia entre un sistema y otro está en la calidad de vida de los pobres; los ricos y los políticos viven bien en todos los sistemas.

Por esta razón es preciso insistir constantemente en estos temas en las Universidades y en la opinión pública, con el fin de terminar con la peligrosa crisis que vivimos y para que, una vez superada, no vuelva a repetirse.

Los objetivos de este trabajo son:

1) Analizar el correlato existente entre la moralidad, la performance económica y una correcta Constitución.

2) Indagar los principios que rigen la evolución, progreso y retroceso de las sociedades humanas.
3) Analizar el error de los EEUU en exigir solo democracia para un futuro mundo mejor, no comprendiendo que la clave de su propio éxito, reside más en el mantenimiento a rajatabla de su inalterable Constitución Fundadora, que en la democracia.

¿NO HABRÁ SIDO EL JUSTICIALISMO UN ERROR?

La concepción justicialista es a la vez grandiosa y sencilla. De hecho, puede ser considerada como una de las más ambiciosas creaciones del espíritu. Algo tan valiente y atrevido que justificadamente ha logrado levantar la más excelsa admiración. Si queremos salvar a nuestro país de la barbarie, lejos de ignorar desdeñosamente los argumentos justicialistas, es preciso refutarlos.

En los primeros asentamientos humanos las amenazas de los grupos vecinos – que atacaban matando y esclavizando a los hombres y apoderándose de las riquezas y mujeres del vencido – generaron el concepto de libertad grupal, basado en la independencia y la seguridad, fortalecido por el concepto de patria y patriotismo.


El concepto de justicia según Platón es “aquello que sirve a los intereses del Estado”.

La invasión, la conquista y el robo al vecino fue hasta hace poco tiempo la única forma de generación de riqueza.

Conforme las sociedades fueron evolucionando y aumentando en número; las relaciones comerciales, de la mano de la división del trabajo, logran pasar de la agresión a la cooperación humana.

El concepto de justicia evoluciona hacia lo que Ulpiano define como “dar a cada uno lo suyo” de la mano de la evolución del concepto de libertad, que pasa a ser individual y se define como la posibilidad de la libre disposición del fruto de nuestro trabajo.

El concepto de propiedad toma fuerza y junto a los nuevos conceptos de justicia y libertad individual, forman el Estado de Derecho y esto logra producir la Revolución Industrial en la escasamente gobernada Inglaterra y sacar a la humanidad de la Edad Media.

Argentina gracias a la Constitución de 1853 logra incorporar estos conceptos y nace así el Milagro Argentino de 1853-1949 un proyecto basado en lo que se podría sintetizar en el total respeto a la libre disposición del fruto de nuestro trabajo es decir a la libertad individual y a la propiedad.

Los pobres y analfabetos llegados desde todo el mundo – fundamentalmente huyendo de la barbarie europea –, tuvieron entonces la posibilidad de ser dueños del fruto de su trabajo y hacerse rápidamente ricos.

Estos nuevos marcos morales – generadores de riqueza – muestran con toda claridad cuales son “los beneficios de la libertad” que anunciaba el preámbulo de la Constitución.

Alberdi logra transformar una sociedad de gobernantes ricos con súbditos pobres, a una sociedad con un gobierno austero y ciudadanos ricos.

“Dios es Argentino” resume el increíble crecimiento que coloca – en muy poco tiempo – a la más pobre de las Colonias Españolas como la 6ª potencia mundial.

Otra generación de argentinos, influenciados por el concepto de libertad e igualdad de la Revolución Francesa, introducen el apasionante concepto de justicia social que parecía ser una nueva evolución del concepto de justicia.

Basados en las experiencias de la Revolución Francesa primero y del Marxismo después Popper nos aclara que “persiguiendo la igualdad lo primero que se pierde es la libertad y que una vez perdida la libertad tampoco es posible la igualdad entre los ya no libres”.


Luego Hayek descubre otra confusión respecto del doble sentido de la igualdad, y nos hace saber que “hay una gran diferencia entre tratar a los hombres con igualdad e intentar hacerlos iguales. Mientras lo primero es la condición de una sociedad libre, lo segundo implica, una nueva forma de esclavitud”

El moderno racionalismo fue envenenado nuestro lenguaje y cuando las palabras pierden significado, -como diaria Confucio- el pueblo pierde su libertad.

El termino que mas contribuyó a la perdida de la libertad individual fue el adjetivo social que logró transformar al sustantivo en su contrario. Así, si Justicia es dar a cada uno lo suyo, Justicia Social significa sacarle a unos el fruto de su trabajó para entregárselo a otros, por esta vía se transforma en el sustento ideológico para la legalización del robo.

Así también si Derecho es el conjunto de normas que protegen la libertad individual y se manifiesta por códigos abstractos que consisten esencialmente de prohibiciones –derecho negativo– que impiden al hombre inmiscuirse en la igualmente protegida esfera de otros; Derechos Sociales es el conjunto de normas que se manifiesta por códigos específicos –leyes- que consisten esencialmente en permisos –derecho positivo- que permite al hombre inmiscuirse en la esfera de otros. Desamparando por esta vía la libertad individual. Llevando al Derecho a una situación inmoral y absurda en la que se encuentra.

Para 1930 el fascinante concepto de Justicia Social – que tan bien funciona en muy pequeñas comunidades – se adueña del corazón de las Universidades Argentinas abriendo paso a lo que Alberdi bautizó como la “Barbarie Ilustrada” y así comienza a desdibujarse el Estado de Derecho.

Los nuevos intelectuales formados en este clima impregnado de buenas intenciones, son verdaderos ignorantes ilustrados – ya que conocen cosas que son muy agradables pero que no son ciertas – y en su rol de legisladores, políticos, jueces y abogados litigantes lograron terminar – en muy poco tiempo – con el Estado de Derecho en la Argentina, comenzando su camino hacia la Barbarie.

Llegamos por ese camino al debilitamiento de la protección a la libertad individual y la intervención estatal logra la consecuente ausencia de limites al poder.

Esta situación abrió paso a la creación del Ministerio de Economía desde donde se pueda y se deba dirigir el mercado. Cada intervención en el mercado significa lesiones a derechos de terceros con lo cual el Ministro de Economista se transformará no solo en un estorbo, sino en un verdadero peligro manifiesto, en la medida en que a cada medida tomada por el burócrata va debilitando el ya degradado Estado de Derecho.

Así la intervención central en el mercado llevaría a la ruina de los sistemas intervencionistas de izquierda y de derecha generando una enorme tensión. Quizá uno de los mas grandes aportes que los economistas han realizado a la humanidad en el Siglo XX sea la demostración fáctica de que en la economía de orden extenso la intervención por parte del estado es contraproducente en cualquier escala.

De estas interesantes, pero confusas ideas, nace el justicialismo, que gobierna el país durante los últimos 70 años, a veces con peronistas.

El robo al prójimo vuelve al centro de la escena; estancamiento primero, pobreza y violencia después, son sus resultados. Ocupamos hoy el 2º lugar mundial, pero ahora en el ranking de países mas corruptos.

Argentina es hoy un apasionante y peligrosísimo exponente de la Edad Media en el Siglo XXI.

Con la Justicia – sustentada sobre el mérito o la necesidad y no sobre la libre disposición del fruto de nuestro trabajo – logramos volver al punto de partida: gobernantes ricos, con un pueblo pobre.

Plaza de Mayo ha sido durante los últimos 70 años, el escenario de un pueblo clamando por justicia.

La Suprema Corte de Justicia cercada – igual que los otros poderes de la Republica – y los niveles de pobreza, injusticia y violencia alcanzados, dan muestra clara de la magnitud del desastre logrado en Argentina, gracias al nuevo concepto de justicia.

Debemos aprender de la tragedia Argentina, que por buenas y nobles que sean nuestras intenciones, si no respetamos el Estado de Derecho – justicia y libertad individual –, produciremos siempre un daño tremendo, sobre todo, a quienes más intentábamos ayudar.




MORAL, CONSTITUCIÓN Y RELIGIÓN. El carácter de la moral

"Vivimos en una sociedad civilizada porque hemos llegado a asumir, de forma no deliberada, determinados hábitos heredados de carácter fundamentalmente moral, muchos de los cuales han resultado siempre poco gratos al ser humano – y sobre cuya validez e intrínseca eficiencia nada sabía –". F. A. Hayek, 1990.

La Constitución de un país, es un instrumento de carácter netamente moral. Pero la moral no es fruto del diseño humano, sino más bien, fruto de la observación de las consecuencias no deseadas de la acción humana.

"Las normas morales no son conclusiones que derivan de la razón". D. Hume (Tratado)

El hombre, a lo largo de su evolución, ha actuado impulsado por su instinto y su razón, sin embargo, tanto el instinto como la razón encontraron limitaciones para sortear los problemas de diversa índole planteados.


La observación de las consecuencias de su acción instintiva, fue creando de forma no deliberada, un conjunto de normas morales, tendientes a modificar su conducta para evitar las consecuencias no deseadas de su accionar instintivo.

Las supersticiones, los tabúes y los mitos se formaron mediante la observación de las consecuencias -no deseadas- de la acción humana y sentaron las bases para el asiento de civilizaciones cada vez más complejas.

“la superstición prestó un gran servicio a la humanidad. Proporcionó a la gente un motivo – un mal motivo, es cierto – para la buena acción; y seguramente es mejor para el mundo que los hombres se comporten correctamente aunque obedezcan a falsas motivaciones que, por el contrario, adopten un mal comportamiento inspirado en las mejores intenciones. Lo que afecta a la sociedad es la conducta no la opinión. Siempre que nuestras acciones sean justas y correctas, poco importa a los demás el que nuestras opiniones sean erróneas”. Sir James Frazer Psyche`s Task (1909)

Aristóteles en su Ética a Nicómaco afirma que la felicidad consiste en el hábito de vivir bien y obrar bien, es decir: en la posesión de la virtud; la moral deriva del pensamiento bueno (de la virtud) es lo que debemos hacer – induce al derecho positivo –; sin embargo la moral, es lo que debemos NO hacer – induce al derecho negativo – para evitar consecuencias no deseadas de la acción humana. Una concepción es antagónica a la otra.

La moral heredada o tradición es un complejo cúmulo de experiencias – historias personales – perfeccionadas en el tiempo mediante un proceso evolutivo de corrección y ajuste, se basa en el derecho negativo y nos indica lo que no debemos hacer.

Esta es una tarea tan intensa y difícil que ningún genio humano, por más omnicomprensivo que sea, puede realizarla con la ayuda de la razón o la reflexión. Su campo de trabajo es la experiencia de las consecuencias no deseadas de la acción humana (la historia).

Bajo la influencia de Aristóteles primero y de Descartes después, el moderno racionalismo no solo desecha la moral heredada, sino que no duda en afirmar que la razón esta en condiciones de crear un nuevo orden legal.

Desde fines del siglo XIX y con el advenimiento masivo de las Universidades se popularizo la idea de que la razón nos podría construir un nuevo orden moral superior al heredado, basado en la virtud y en el pensamiento bueno.

Los cismas producidos en el campo de las ciencias duras, el heliocentrismo primero y la física quántica después dieron por tierra con el conocimiento heredado del geocentrismo y de la física de Newton – que hasta allí explicaba todos los fenómenos –.

Esto contribuyó a un aumento de la desconfianza sobre el conocimiento heredado, y fortaleció la idea de que en la razón podríamos encontrar nuevos remedios a viejos problemas.

La moral es la diferencia entre la vida y la muerte.

La moral correcta es la vida, nos lleva al éxito, al progreso y a la convivencia pacifica.

La moral incorrecta es la muerte nos lleva al fracaso, al estancamiento, a la pobreza y finalmente a la violencia de la autodestrucción.

El hombre es libre de elegir una moral agradable o virtuosa – pero incorrecta – pero no es libre de evitar las consecuencias que son su propia destrucción.

George Orwell nos dice “el doble pensamiento significa poder mantener en la mente dos ideas opuestas en forma simultanea y aceptar las dos”. Esto es falta de claridad y la razón de actitudes incoherentes.

Si siendo consiente de esta contradicción, se utiliza uno u otro discurso en su conveniencia de acuerdo a la ocasión, esto es doble discurso. Lo primero es un error, lo segundo es irresponsabilidad intelectual que socava el sentido común y destruye la razón.

Esto es el relativismo moral, una filosofía consistente en la tesis de que todas las tesis son mas o menos igualmente defendibles. Desde el punto de vista intelectual: ¡vale todo!

El relativismo lleva así a la anarquía, a la ilegalidad y a la violencia.

Como veremos mas adelante, el siglo XIX fue un generador de nuevas construcciones morales y estas condujeron a la humanidad en el siglo siguiente a su más grande holocausto con más de 180 millones de muertos.

La Argentina es la demostración de un país que habiendo adoptado una moral correcta (1853), decidió cambiarla para ponerse a la moda intelectual (1949-1994), cambiando su rumbo hacia su propia destrucción.

Y esta es una lección que debemos aprender: ninguna civilización puede tomarse por segura.

Su permanencia nunca puede considerarse inamovible, siempre habrá una era oscura esperando a la vuelta de la esquina.

Las ideas agradables son peligrosas y nos conducen a la muerte, las ideas ciertas suelen no ser agradables pero nos conducen al éxito, son la vida.

Este es el mas grande desafío de la democracia, como es lógico la gente se inclinará siempre por las ideas agradables por sobre las ciertas.

De allí deriva la necesidad de una Constitución Moral y del resguardo de la Republica como instrumento limitador de los naturales desbordes de quien detente el poder.

DEL POLITEÍSMO AL MONOTEÍSMO

Jenofanes (700 a.C.) – el primer crítico de la Historia – censura la corrupción de los Dioses Griegos; estos insuflan las pasiones de los humanos. “La venganza es el placer de los Dioses”; los conflictos humanos derivaban en hechos de sangre; las sociedades encontraban un limite y esto les impedía el aumento de su población.

“La circunstancia que en mayor medida condiciona la prosperidad....es el aumento de su población". Adam Smith.

Las sociedades politeístas avanzaban mucho en los distintos planos de las ideas, la ciencia, la técnica y el arte, debido a su condición de abierta.

"La verdad es objetiva, aunque esté parado sobre ella no seré capaz de reconocerla". Jenofanes

La naturaleza de la mente humana demanda certezas, verdades absolutas, el hombre busca conocimiento seguro y necesita alcanzarlo para estar en paz con su conciencia.

“Los santos que se dieron cuenta de que sólo la revelación podía dar al hombre certeza absoluta, estaban en lo cierto”. Ludwig von Mises.

En Éxodo 32, Moisés al bajar del Monte Sinaí y encontrar a su pueblo envuelto en un nuevo proceso autodestructivo, les dijo: "¿Quién esáa del lado del Señor? Quien lo esté únase conmigo..... Y les dijo: Así habla Yahve, Dios de Israel; cíñase cada uno su espada al muslo.... pasad y repasad el campamento de la una a la otra puerta y mate cada uno a su hermano, a su amigo, a su deudo..." Y pereció aquel día la mitad del pueblo.


Después de un tiempo Moisés baja nuevamente del Monte Sinai, trayendo las tablas de los 10 Mandamientos, que fueran el primer código moral, (la primera Constitución). Nace la verdad revelada, nace el monoteísmo.

"Pero además como estos mandamientos se supone que emanan de una autoridad sobrehumana, la reflexión humana no tiene ningún derecho a intervenir en ellos. Seria una contradicción atribuirles semejante origen y permitir la critica". E Durkheim.

El intento del hombre por volver a dar rienda suelta a sus naturales instintos y liberarse de las pesadas normas morales, fue tan recurrente en la historia, como la lluvia en la naturaleza.

La religión impone a sus fieles un amplio programa de dogmas y prácticas estando presente en todas las circunstancias de la vida temporal. E. Durkheim.

La autoridad sobrehumana, sumada al amplio programa de prácticas y dogmas dio al hombre certezas absolutas y aseguraron terminar con la reluctante tendencia al abandono de las normas morales. Los grupos sociales que adhirieron a esta estrategia, se impusieron a los demás por su mayor cohesión y esto les permitió aumentar en número.

Este importante beneficio, trajo aparejado dos efectos negativos: el primero fue el abandono de la Sociedad Abierta y el nacimiento – bajo especiales circunstancias – del fanatismo religioso. Ahora la verdad es subjetiva y descansa en la autoridad sobrehumana o en su representante o intérprete.

El segundo efecto negativo fue que las normas morales, al limitar los instintos humanos, generó en el hombre una gran contradicción entre su mente y su cuerpo. El rezo fue la herramienta más idónea para lograr por medio de la mente, el dominio de las pasiones humanas.

“Haz cortado al hombre en dos y enfrentado una mitad contra la otra. Le haz enseñado que su cuerpo y su conciencia son enemigos entrelazados en una lucha mortal, dos antagonistas de naturaleza opuestas, reclamos contradictorios, necesidades incompatibles; que beneficiar a uno es perjudicar al otro; que su alma pertenece a un reino sobrenatural, pero su cuerpo es una prisión del mal que lo mantiene en cautiverio en esta tierra; y que lo bueno es vencer al cuerpo, minarlo durante años de paciente lucha, cavando un camino hacia esa gloriosa salida que conduce a la libertad de la tumba” A. Rand “La Rebelión de Atlas”.

Las religiones son los guardianes de las normas morales; las iglesias trabajan sobre los límites de la razón y tienen hoy el desafío de armonizar el resurgir de la Sociedad Abierta acompañando y vigilando los milagros de la ciencia, a la vez que acompañar al hombre en la reconciliación entre su mente y su cuerpo.

Porque “La felicidad es un estado de alegría no contradictorio, una alegría sin pena ni culpa, una alegría que no choca con ninguno de tus valores y que no te lleva a tu propia destrucción”. A. Rand

LOS 10 MANDAMIENTOS. LA PRIMERA CONSTITUCIÓN

El hombre es un animal rapaz (inclinado al robo, hurto o rapiña).

El sentido de propiedad está afectado por su instinto rapaz; el mandamiento "no robar" trata de limitar su natural instinto.

"El hombre ha podido evolucionar, porque tuvo la capacidad de limitar sus naturales instintos". Hayek

El hombre natural es muy parecido al mono, el hombre civilizado es un hombre artificial diseñado sobre bases morales. De la norma moral "no codiciar los bienes ajenos y no robar", comienza a surgir el derecho de propiedad.

“Nadie que valore la sociedad civilizada osará recusar la propiedad plural, la historia de una y otra están íntimamente ligadas". Henry Sumner Maine


Matar, robar, no respetar a los mayores, desear la mujer del prójimo, etc.; estas funestas inclinaciones nacen de la constitución misma del hombre, de ese sentimiento primitivo, universal e invencible que lo empuja a la búsqueda del placer, del bienestar y de su supervivencia, y lo aleja de la incomodidad, del esfuerzo y del dolor.

Este es el hombre en su estado natural. Las normas morales al limitar sus naturales instintos logran los primeros pasos para la convivencia pacifica y el aumento de la población, abriendo paso así a la aparición de la civilización.

EVOLUCIÓN DEL MONOTEÍSMO

El judaísmo inaugura “La Era del Padre”, su moral es la intervencionista o moral de guerra, su objetivo es lograr la supervivencia del grupo de las amenazas autodestructivas internas y externas, estos objetivos son logrados con éxito.

Mientras existan amenazas externas, siempre aflorará en el seno de la sociedad civilizada la moral de guerra – de la era del Padre – para poder sortear el peligro.

los Judíos comienzan todas las guerras” Woody Allen

La moral de la Era del Padre, crispa las relaciones con los vecinos e induce al conflicto.

* * *

El Cristianismo inaugura “La Era del Hijo”, esta evolución fue caracterizada por el desarrollo de tres nuevos principios morales fundamentales, que lograrían la aparición de las libertades individuales.

1) “Amar al prójimo como a ti mismo” nos conduce al individualismo y al respeto al prójimo (en el sentido del cercano y del foráneo) induce al respeto y tolerancia entre las personas y entre los pueblos.

2) “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, separa y levanta un muro entre la Iglesia y el Estado.

3) “El justo peca siete veces” reconoce la falibilidad de la naturaleza humana, el intelectual bienintencionado se equivoca – se reconocen los limites de la razón –. Y se reconocen también los limites del Clericalismo.

A estos tres fundamentos morales, no se los pudo consolidar como a los otros 10 mandamientos preexistentes, ya que estos solo pueden aflorar en situaciones de paz sostenida.

El instrumento político que plasmó estos principios morales, fue recién en 1787 la Constitución de los EEUU – estos fundamentos morales del Cristianismo lograron el destino excepcional que posee EEUU dentro del concierto de las Naciones – y 66 años después la Constitución Argentina incorpora estos tres fundamentos morales logrando, en 1853, un resultado similar al conseguido en EEUU.

"la moral cristiana no necesita más que una cosa para completar la conquista del mundo: que la desarmeis de todo instrumento de violencia y le dejéis sus armas naturales, que son la libertad, la persuasión, la belleza. Conquistando a los conquistadores del mundo, el cristianismo ha probado ser la moral de los hombres libres, pues los hombres han encontrado en él la expresión y la fórmula de sus instintos de libertad nativa" Alberdi


Para comprender el milagro sucedido en estas tierras por la ética cristiana, se acuño la expresión “Dios es Argentino”.

En la Iglesia de Roma durante mas de mil años, se cometieron actos reñidos con el humanismo que eran conocidos y aceptados por todos – el estatus de la mujer, la persecución a los Judíos, las matanzas de las Cruzadas, de la Inquisición, de la Conquista de América, etc. – El antihumanismo es anticristianismo.” Cardenal Joseph Ratzinger (Jubileo 2000).

Gracias al relativismo moral, la historia esta plagada de efectos no deseados por causas justas. Cuando Juan Pablo II en una notable muestra de coraje e independencia de criterio, pidió perdón en nombre del daño hecho en nombre de la Iglesia, alude a la ausencia de Cristianismo.

A la Era de Hijo del Cristianismo, le sucede la era del Espíritu Santo que será abordada en el apartado LA HISTORIA COMO APRENDIZAJE

El Catolicismo crispado por conflictos crecientes en su geografía – motivo de la moral intervensionista –, involuciona a la Era del Padre y no pudo completar su evolución al Cristianismo. Con el pedido de perdón del año 2000 comienza su marcha hacia constituirse en una verdadera Iglesia Cristiana, ayudando a plasmar los tres principios del Cristianismo en toda su geografía.

Estas cuestiones pueden explicar porque, en la geografía Norteamericana las Iglesias están llenas y en la geografía Católica las Iglesias están vacías.

* * *

El relativismo moral logra hombres que malinterpretan el sentido de la religión.

Abdican de su razón y su libre albedrío para seguir a pies juntillas al líder del momento sea Tirano, Fhürer, Sacerdote o Imán.

Para ellos Dios no es la búsqueda de la auto perfección del ser humano mediante constantes esfuerzos para comprender el mundo.

En lugar de buscar el sentido de trascendencia y mejorarse como seres humanos, renuncian a si mismos y repiten lo que el sacerdote les dice que piensen y hagan.

No creen en el principio Cristiano de “ayúdate a ti mismo y Dios te ayudará”, se refugian en la cómoda actitud de pedir que Dios haga todo por ellos.

Malinterpretan la religión como una dependencia exógena que los convierte en fanáticos dependientes de un líder y esto los convierte en marionetas irresponsables y en un peligro público.

Necesitan un alter ego que ocupe todos los espacios del propio ego.

En mayor o menor grado, todos tenemos algo de esto porque fuimos educados en esta confusión, en los valores de la moral intervensionista que destruye y desplaza los fundamentos morales de la libertad que diseñaron nuestros padres fundadores.


LA CONSTITUCIÓN DE LOS EEUU Y DE ARGENTINA DE 1853

Por el año 1750 Adam Smith observaba que en Glasgow y Edimburgo se daban situaciones de riqueza creciente y prosperidad. Esta situación mejoraba la calidad de vida de todos los miembros de la ciudad y contribuía a la convivencia pacífica de sus habitantes. Aumentaba el comercio, y la cooperación humana lograba efectos casi “mágicos” (que denominó “la mano invisible”) que potenciaba el crecimiento y la prosperidad, contribuyendo al desarrollo en las mas diversas ramas del quehacer humano. Por otra parte a unos cuantos kilómetros, en las Highlands Escocesas se vivía como en la Edad Media, situaciones de enorme sufrimiento, estancamiento y barbarie contrastaban con el próspero y pacifico mundo de las ciudades Escocesas.

¿Por que unos Escoceses eran prósperos, ricos, pacíficos y civilizados y los otros pobres, estancados, violentos y bárbaros?

Adam Smith reconoce que el fortalecimiento del Derecho de Propiedad y el respeto a los contratos, (Estado de Derecho) sería la causante de la diferencia. Se estaban sentando las bases de lo que seria la Revolución Industrial y una nueva oportunidad para el progreso de la civilización.

La Constitución de los EEUU y de Argentina de 1853 tuvieron un origen similar, por su carácter moral emanado de la experiencia de las consecuencias de la Acción Humana heredada de la tradición Inglesa y guiada por los fundamentos morales que aportó el Cristianismo y que se desarrollaron en la Escuela de Salamanca.

La sumisión a estas normas ha permitido a los EEUU ser el motor de la civilización y sacar a la humanidad de situaciones extremas. Logra terminar con las matanzas y hambrunas a gran escala; comenzó a aumentar la población mundial porque la gente dejó de morir como moscas.

"La no deliberada, reluctante y hasta dolorosa sumisión del ser humano a tales normas facilitó a dichos entornos sociales la necesaria cohesión gracias a la cual accedieron sus miembros a un superior nivel de bienestar y conocimiento de diversa especie, lo que les permitió "multiplicarse, poblar y henchir la tierra" (Génesis, I, 28)." Hayek 1990.

Para los Norteamericanos la Constitución tiene un carácter sagrado equiparable a los 10 mandamientos; lograron así alejarla de la crítica humana igual que lo que había logrado Moisés con el primer código moral del hombre.

Por el contrario las Constituciones que han emanado como fruto del deseo de bien de la intelectualidad han producido una y otra vez situaciones de estancamiento, frustración y fracaso, conduciendo a los pueblos a situaciones de “tensión de civilización” que derivaron en procesos autodestructivos o de Barbarie.

En cierta oportunidad el Presidente De Gaulle le advirtió a su Ministro André Malreux: “Francia solo hace reformas a través de revoluciones” Por eso desde la Revolución Francesa – que en nombre de la libertad causó el doble de muertos que toda la historia de la inquisición – tuvo 13 regímenes hasta 1959. Entre ellos, tres revoluciones (1789, 1830 y 1848), dos imperios, la Restauración, cinco Repúblicas, la Comuna de Paris de 1871 (un poder político creado a partir de la extinción del Estado) y una etapa semejante a la guerra civil (1944/1945). Participó también en el siglo XX de dos conflagraciones mundiales y apoyó varios genocidios como el de Argelia.

En 2005 los franceses intentaron adherir una vez más a una nueva Constitución racionalista, la europea, con los mismos vicios que dieron origen a su extensa letanía de errores.

Los legisladores Argentinos de nuevo cuño, al tratar de liberar de las poco gratas y de la dolorosa sumisión del ser humano a las normas morales; se dispusieron a diseñar una moral racionalista agradable – basada en los principios de la Revolución Francesa – de esta manera, han producido una desnaturalización de la Constitución de 1853, causando como consecuencia una Constitución inmoral (1949,1957 y1994) que genera leyes inmorales y construye un país inmoral. Argentina sigue desde hace 70 años los pasos de Francia con iguales resultados.

Los 10 mandamientos al igual que la Constitución correcta – la de 1853 o de EEUU – no deben evolucionar, ya que estas remiten a la naturaleza humana, que es una e inmutable, y por más que el hombre se forme mediante el proceso de educación y civilización, la naturaleza humana pervive siempre en el hombre.

Es difícil para el hombre percibir la relación que existe entre la violación de la norma moral y sus efectos, ya que éstos se manifiestan después de un tiempo que la mente ingenua no llega a percibirlos y relacionarlos.

LOS FRUTOS DEL ÁRBOL DE LA SABIDURÍA


Todo cuanto expongo a continuación, contribuye a centrar la atención en un tema sobre el cual desearía dejar inmediata y explícita constancia de mi opinión. Aunque soy crítico del supuesto recurso de la razón, del que se jactan la mayoría de los intelectuales, en modo alguno quisiera que ello pudiera considerarse como rechazo por mi parte a la razón correctamente interpretada. Y con “correctamente interpretada” quiero decir que se recurra a ella teniendo clara conciencia de sus intrínsecas limitaciones; y que, aceptando las lógicas consecuencias, el actor se muestre en todo momento dispuesto a hacer frente a esa sorprendente realidad –constatada tanto en el campo de la economía como de la biología – consistente en que un orden espontáneo puede ser superior a cualquier otro que sea fruto de intervención planificada del hombre. ¿Cómo podría quien escribe estas líneas rechazar el recurso de la razón, cuando se esfuerza en demostrar a través de la misma, que el ideal intervencionista constituye un error tanto de tipo “fáctico como lógico”?

"Las ideas de los economistas y de los filósofos políticos correctas o erróneas, son más poderosas de lo que generalmente suponemos, de hecho el mundo se guía principalmente por ellas". J.M.Keynes

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¿Por qué la más pobre de las Colonias Españolas, poblada de inmigrantes analfabetos, que no sabían hablar el mismo idioma, se transformó en muy poco tiempo, en la 6ta potencia mundial?


¿Por qué Abraham Lincoln, analfabeto hasta los 19 años y con 9 meses de educación formal, fue el más grande presidente de los EE.UU.?

¿Qué educación formal tuvieron los hombres de la generación del 80, que lograron el milagro Argentino?

¿Por qué la Argentina Universitaria es la gran desilusión de fines del siglo XX que en muy poco tiempo, transformó al país en uno de los más injustos y corruptos del mundo?

Sarmiento interpretó que la diferencia entre civilización y barbarie estaba dada por el grado de instrucción de sus ciudadanos e hizo hincapié en la educación, para consolidar los avances logrados.

Alberdi advierte a Sarmiento que fueron hombres más ilustrados que el propio Sarmiento, los que incendiaron París y que en las Universidades se estaba gestando una nueva casta, que denominó los Bárbaros Ilustrados. Indicó también que estos se podían transformar en un verdadero peligro para la civilización y para la continuidad de la paz y progreso.

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Marx en el Manifiesto Comunista, entre los 10 puntos que propone para la destrucción de lo que se bautizó como Capitalismo – y que Argentina cumplió con todos –, dice que la educación debe ser libre, gratuita y dirigida por el Estado.

Se creyó que el objetivo era dar igualdad de oportunidades, pero el verdadero objetivo fue la propagación de una ideología, que promoviera la omnipotencia del Estado y la consecuente destrucción de los derechos y libertades individuales.

Para hacer posible el sueño socialista, los integrantes de la elite intelectual debían creer en este nuevo credo, colocándolo como paradigma dominante.

Confiar la instrucción pública al Estado constituye una perversa maquinación tendiente a moldear la mente humana, de tal manera que no exista la menor diferencia de un individuo a otro; el molde a tal efecto utilizado es el mas grato al régimen político imperante, ...en la medida que tal cometido se realiza con acierto y eficacia, queda instalado un despotismo sobre la inteligencia de los hombres.” J. S. Mill

En los países comunistas, la elite intelectual es de un alto nivel, y ha sido la base para sostener el proceso socialista.

Estos intelectuales son ignorantes ilustrados, ya que conocen mucho de cosas que no son ciertas y que son contrarias a la naturaleza de las cosas y a la naturaleza humana.

Es por esto que hablan de la necesidad de un hombre nuevo – que es un hombre sin su propia naturaleza; sin pasiones, sin sentimientos y sin interés personal –. Ese hombre nuevo nunca aparecerá.

"Porque la ignorancia está situada entre la verdadera ciencia y las doctrinas erróneas… Sin embargo, quienes no tienen ciencia se encuentran en una situación mejor y más noble con su prudencia natural, que quienes razonando mal o confiando en quienes razonan mal, se precipitan sobre reglas generales falsas y absurdas". Thomas Hobbes 1651.

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La serpiente convence a Eva de paladear el fruto prohibido del árbol de la sabiduría.

Génesis 3.5: “Seréis como Dioses, conocedores del bien y del mal”. Gen 3.11 ¿Quién te dijo que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que te ordené no comer?
Adán y Eva –tras haber comido- asumieron efectivamente el oficio de Dios, que es juzgar sobre el bien y el mal, pero no adquirieron ninguna nueva habilidad para distinguirlos rectamente. Se vieron desnudos al rechazar su propia naturaleza, - la falibilidad humana – y fueron arrojados del Paraíso.

Así el árbol del conocimiento mato al árbol de la vida.

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El síndrome de Don Quijote

El caballero andante era dueño de una enorme formación intelectual, plasmada tras una florida y colorida retórica, a partir de lo cual el hidalgo caballero construía ficciones fantásticas que contrastaban con la visión de la realidad de su escudero.

Un hombre – o país – es civilizado cuando logra superar las ficciones que construye su mente y se reconoce en su naturaleza falible.

Los países atrasados, son los que no han podido aún salir de la etapa de la superstición y los argentinos todavía nos creemos Don Quijote.

Por esto cuando nos enfrentamos a un moralista nos da la sensación de estar interactuando con un ser primario que no entiende lo que hablamos, ya que afectados por el síndrome de Don Quijote, construimos una ficción a partir de la realidad.

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"No creas nada de lo que te dicen tus maestros, solo mira como actúan".Woody Allem

Popper nos habla del problema de la jactancia del conocimiento y del peligro que esto conlleva. Arremete sobre los intelectuales que se esconden detrás de grandes y oscuras palabras y sentencia: "Quien no tiene capacidad para expresarse con toda claridad, es porque simplemente, aun no tiene capacidad".

Popper va contra la tendencia kantiana de ligar lo complejo a lo profundo. Esto afectó a intelectuales como Rousseau, Marx y Hegel entre otros, y sus ideas condujeron a los más terribles sufrimientos y holocaustos del siglo XX.

Hayek en "La Fatal Arrogancia" y en La Presunción del Conocimiento, muestra como los intelectuales – siempre bienintencionados pero errados – intentaron construir una nueva moral sobre la base de la razón abriendo paso a varias corrientes de pensamiento, que mantienen a la intelectualidad en una confusión que fue muy bien tratada en el reciente filme "Las Invasiones Bárbaras".

Los filósofos que se dan aires de sabiduría y suficiencia tienen una dura tarea cuando se enfrentan a personas inquisidoras, que los desalojan de todas las posiciones en que se refugian, y que con toda seguridad los conducirá finalmente a un dilema peligroso. El mejor modo de evitar esta confusión es ser modestos en nuestras pretensiones, e incluso descubrir la dificultad antes de que nos sea presentada como objeción. Así podemos convertir de algún modo nuestra ignorancia en una especie de virtud. D. Hume

Quizás el mas grande aporte de la filosofía es constatar nuestra debilidad humana, nuestros limites y nuestra ceguera a pesar de nuestros esfuerzos por disimularlos y evitarlos.


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"Quien maneja el pasado maneja el futuro y quien maneja el presente maneja el pasado" 1984, George Orwell, 1948.

En la Argentina sólo sería posible semejante decadencia gracias al desarraigue de su historia. Juan Bautista Alberdi, - el más grande intelectual del siglo XIX – fue archivado por los historiadores formados en la década del 30.

Esa nueva generación de intelectuales argentinos se encargó de anular los marcos morales creados por Alberdi en la Constitución de 1853, que fue la única y verdadera revolución que tuvimos los Argentinos para comenzar el camino de decadencia hasta nuestros días.

Alberdi en 1880 advirtió sobre los peligros que amenazaban a la Argentina y en ese marco habló de como la barbarie ilustrada ganaba el corazón de las Universidades Argentinas.

Estaban naciendo los nuevos historiadores y los nuevos abogados que en su rol de legisladores, políticos, jueces y abogados litigantes se encargarían de terminar en muy poco tiempo con el Estado de Derecho en nuestro país.


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"Alpargatas si, libros no". Hoy, a la luz de los resultados obtenidos por ideas erróneas, podemos dar una nueva interpretación a la famosa frase del General Perón.


"Solo sé que no sé nada y tan solo eso". La máxima Socrática de hace 2400 años, nos enseña que éste es un problema recurrente y que es preciso, que las universidades vuelvan a formar mentes abiertas y renuncien a seguir (de) formando al ciudadano detrás de aquello que Ortega y Gasett denomino "la barbarie de la especialización".

LAS INVASIONES BÁRBARAS EN LA ARGENTINA

La historia de Europa estuvo dominada – hasta hace poco tiempo – por la constante invasión de pueblos a sus vecinos. Esto generó un estado de guerra permanente en toda Europa. Con el descubrimiento de América, el robo y el saqueo llegaron a estas tierras. Los únicos generadores de riqueza fueron – hasta hace poco – el robo al vecino producido por los bárbaros invasores.

Este fenómeno solamente fue interrumpido durante algunos períodos de tiempo donde la civilización se abrió paso logrando ciertos progresos, que una y otra vez sucumbieron frente a alguna nueva invasión.

Desde el nacimiento de las Provincias Unidas del Sur un cúmulo de conflictos hacía que la moral generadora de pobreza – heredada de la tradición española – entregara intolerancia religiosa, violencia política, injusticia, pobreza, caos y anarquía.

La Revolución de Mayo primero y la Independencia después intentaban distanciarse de estos marcos morales, y es recién en 1853 que gracias a la increíble intervención del binomio Alberdi-Urquiza, logra concretarse el sueño de nuestros próceres de sumarse a la civilización incorporando marcos morales que respeten la propiedad. Nace la Constitución de 1853 que logra en unos pocos años llevar a la más pobre de las colonias españolas a un lugar de privilegio en el concierto de las naciones y terminar abruptamente con el violento pasado.

Las consecuencias fueron que pasamos del odio al extranjero, a abrir las puertas a la inmigración, de la intolerancia religiosa a la libertad de culto – 100 años antes que en Europa –, de la degradación del trabajo al respeto a los derechos individuales, se afirmaron los derechos de propiedad y esto generó paz, orden y progreso sostenido durante mas de 75 años.
Asombro causó al mundo los resultados obtenidos por la libertad – individual – en el marco de la mezcla de pueblos y culturas latinas. Al punto tal que la Argentina superaba en poco tiempo el PBI de la media Europea.
Los beneficios de la libertad (individual) que anticipaba el preámbulo de la Constitución estaban dando sus frutos. En esta oportunidad, para explicar el efecto “mágico” causado por la consolidación del derecho de propiedad se lo denominó “El milagro Argentino”. El crecimiento fue tan rápido y fuerte que se suponía que de no abandonar esta nueva tradición, Argentina superaría a fines del siglo XX incluso a los EEUU.
El sueño americano se abría camino también en el sur del continente.

Pero algo pasó. La vieja tradición se abrió camino y fue retomando el corazón de los argentinos. Así el militarismo, el clero y la burocracia desplazaban a la cultura del trabajo y a la libertad. A cada paso se fueron debilitando los derechos de propiedad, debilitando los derechos individuales.

Reaparecería la moral de guerra y el odio al extranjero, generando entre otras cosas un conflicto armado con nuestros hermanos chilenos. Mas tarde una insólita guerra contra el Imperio Británico intentaba tomar venganza de Trafalgar.

La Sagrada Inquisición también tuvo su retorno triunfal, con el secuestro, tortura y desaparición de personas.

La vieja moral intervencionista, generadora de pobreza reconquistaba la escena. Alberdi en 1880 en su obra “La Omnipotencia del Estado, es la Negación de los Derechos Individuales” nos muestra, con toda claridad, su preocupación por este tema. Y se adelanta 150 años en la comprensión de la naturaleza del conflicto, que hoy separa a Europa Continental de los EEUU.

“La raíz mas profunda de nuestras tiranías modernas... es la noción greco-romana del patriotismo y de la Patria, que debemos a la educación media clásica que nuestras Universidades han copiado de la Francia” J. B. Alberdi

El primer derecho en la Tierra es el derecho a la libertad, a ser uno mismo, a ser dueño del fruto de nuestro trabajo. Por lo tanto el primer deber es consigo mismo.


Detrás del concepto de patriotismo – así como del de Bien Común y del de altruismo – nos han formado desde la más tierna infancia para que cedamos nuestra libertad y nos entreguemos a la esclavitud voluntaria detrás del gobernante patriota.

Si la esclavitud física es repulsiva ¿cuánto mas repulsiva es la esclavitud del espíritu conseguido mediante el proceso de educación? El esclavo conquistado tiene un vestigio de honor, tiene el merito de haber resistido y de considerar que su condición es mala. Pero aquel que se esclaviza voluntariamente en nombre del amor a la patria y el amor a los demás queda transformado en la más baja de las criaturas. Degrada la dignidad humana y degrada el concepto del amor.

Los nuevos políticos y sus ejércitos son los parásitos, son los que viven del fruto del trabajo ajeno, son la nueva oligarquía, son los nuevos amos de estos nuevos esclavos. El parásito se vale del altruismo y del patriotismo como arma de explotación e invierte los principios morales del género humano.

A los hombres se les ha enseñado que la virtud más alta no es crear, sino dar. Sin embargo, no se puede dar lo que no ha sido creado. La creación es anterior a la distribución, pues, de lo contrario, no habría nada que distribuir. La necesidad de un creador es previa a la de un beneficiario. No obstante, se nos ha enseñado a admirar al parásito que distribuye como regalos lo que no ha producido. Se nos ha enseñado a despreciar al empresario generador de riqueza.

“Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino del Señor” (Lucas 18:25). Encontramos virtud en el abandono y en la pobreza y vicio en la creación y en la riqueza. Esta es la subversión de valores que encontramos a cada paso en las escuelas, en las universidades, en la prensa y en la iglesia, esto nos conduce a la pobreza y a la violencia de la desintegración.

Cuando se agrego la monstruosa idea de que el hombre debe encontrar felicidad en el sacrificio, la trampa quedo sellada.

El hombre se vio forzado a aceptar el masoquismo como su ideal, con el sadismo como alternativa.
Este es el fraude mas terrible que se ha perpetrado en contra de la humanidad.

Este es el artificio por el cual la esclavitud y el sufrimiento se perpetraron como fundamentos de la vida.

La barbarie es el “hombre lobo del hombre” es la relación amo-esclavo o parásito-trabajador.

La civilización es el proceso que consiste en la privacidad, en liberar al hombre del hombre, es el Estado de Derecho que protege las libertades individuales.

Ahora miren los resultados de una sociedad basada en la privacidad, en el individualismo, en la libertad individual. Miren Argentina 1853-1949 el país más noble, el de más alto crecimiento, el país de los mayores logros y mayor libertad.

Se basó en derecho del hombre a la búsqueda de la propia felicidad. Su propia felicidad, no la de alguna otra persona. Un motivo privado personal, individual.

Miren los resultados. Pensemos en nuestros abuelos que llegaron a estas tierras huyendo de la esclavitud para ser libres, para ser dueños del fruto de su trabajo; vean dentro de sus conciencias.

Este es un conflicto perenne; así cayo una civilización tras otra.

La ética intervencionista del parásito, del político burócrata y del hombre de segunda clase, el nuevo esclavo; el antiguo monstruo se ha liberado y ataca a diestra y siniestra. Nos ha conducido a un nivel de indecencia intelectual nunca igualado en el mundo. Ha alcanzado una escala de horror sin precedentes.

Ha envenenado a cada mente. Se ha tragado a la Argentina y a la mayor parte de Europa. Se esta devorando a los Estados Unidos.

Los parásitos saqueadores – y sus victimas los esclavos – no logran percibir la directa relación que hay entre su próspera y creciente riqueza y los niños desamparados en las calles, entre el aumento de la burocracia y las fábricas que se cierran, entre el aumento de impuestos y el aumento del nivel de corrupción, entre el aumento del gasto público y la degradación del espíritu humano, entre la redistribución del ingreso y la falta de justicia, entre la justicia social y la miseria y posterior violencia, entre el altruismo y la transferencia de recursos, entre el patriotismo y la destrucción del Estado de Derecho, entre el Bien Común y la Barbarie.

No existe en el hombre tal cosa como el altruismo en el sentido de amor a la humanidad. La solidaridad y el altruismo son condiciones de orden limitado.

El amor al prójimo se entiende en el sentido del cercano o conocido – amigo, pariente, etc. – por esto los políticos “solidarios y altruistas” se preocupan por el bien de sus sobrinos, amantes, hijos y de sus amigos mas fieles, haciéndolos compartir el botín mediante el crecimiento de la burocracia a su servicio, a la vez que los ayudan a vivir del fruto del trabajo ajeno y sin responsabilidad alguna. En el mismo acto logran degradar y corromper su alma.

EL REINADO DE LAS HIENAS

la política doble y hábil de los truhanes de categoría”
J. B. Alberdi

La performance de un gobierno la podemos medir simplemente por el nivel del gasto público.

En la Edad Media el siervo de la gleba aportaba al Señor Feudal el 30% del fruto de su trabajo. A cambio recibía Seguridad y Justicia. Hoy los argentinos aportamos el 65% del fruto de nuestro trabajo a la burocracia política y a cambio solo recibimos inseguridad física y jurídica. Estamos por lo tanto 10 veces peor que el Siervo de la Gleba de la Edad Media a quien considerábamos un esclavo.

Inflación, impuestos, retenciones, devaluación, endeudamiento, bonex, festival de bonos, convertibilidad, canasta de monedas, patacones, lecops, dolarización, recesión, empréstito, estancamiento, confiscación de los depósitos, ajuste, corrupción, etc., son los sofisticados hijos del Gasto Público. Parece infinita la cantidad de recursos que han desarrollado los saqueadores de la política Argentina para mantener sometido al empobrecido pueblo. El Estado se ha transformado en una ficción en la cual los políticos saqueadores logran vivir del fruto del trabajo ajeno, legalizando el robo.

“El ladrón privado es el menos peligroso de los enemigos de la propiedad” Juan Bautista Alberdi

Según Bertrán de Jouvenel “de todos los pretendientes del poder, ninguno tiene interés en disminuir una posesión a la cual espera un día acceder, ni paralizar una maquina que un día le llegara el turno de usar. De ahí viene el que se encuentre en los círculos políticos de la sociedad moderna una gran complicidad a favor de la expansión del gasto publico y su consecuente extensión del poder”.

La historia nos muestra que cuando no existen marcos morales limitadores del poder del Estado, estén representadas por Monarquías, Aristocracias o Democracias; estos se encargan de exprimir como limones a los gobernados con el único cuidado de no matarlos, porque ya no habrá más jugo que sacar.

Paul Johnson ha dicho que “El Estado se ha revelado como un gastador insaciable, un derrochador sin paralelo, en verdad, en el siglo veinte también se revelo como el mayor responsable de mantazas de todos los tiempos”

El Estado es tan prepotente como impotente. Hace un esfuerzo enfermizo por abarcar toda suerte de cosas que se le escapan o de las cuales puede hacerse cargo violentándolas. Mientras –so pretexto del bien común y del altruismo- el Estado se hinche y se hipertrofie solo lograra someter férreamente a los individuos y no habrá salida posible.

De esta situación debe aflorar la necesidad de retomar los marcos morales abandonados y tomar conciencia de la necesidad de luchar por recuperar la libertad individual perdida.

Para explicarle a su hijo esto que nos pasa a los argentinos, dígale que recuerde el Reinado de las Hienas en el film “El Rey León”.

EL ROL DE LOS INTELECTUALES

“Y tu cabeza está llena de ratas
te compraste las acciones de esta farsa”
Bersuit

El sentido común, la moral y la prudencia descansan sobre los ignorantes y los sabios. Los intelectuales – en tanto razonan mal o confían en quienes razonan mal – son el camino a la Barbarie.

"...en nombre de la razón – y también de otros fundamentales valores que resultan imprescindibles a la sociedad civilizada, se encumbran moralmente a la mediocridad y se induce a las gentes a dejarse llevar por sus primitivos instintos" Hayek

Bajo la influencia de Descartes, el moderno racionalismo, no sólo desecha la moral heredada, sino que no duda incluso en afirmar que la razón está en condiciones de crear, un nuevo orden legal y hasta un nuevo lenguaje. Aunque tales pretensiones carecen de todo fundamento, han influenciado en el pensamiento científico actual, así como en nuestros escritores, artistas e intelectuales. El dualismo Cartesiano (teoría que admite dos principios antagónicos irreductibles el uno del otro) abrió las puertas al relativismo primero y al pragmatismo moderno después.


Otro influyente pensador fue Jean-Jacques Rousseau, a pesar de considerárselo irracional y romántico siguió los pasos de Descartes y tuvo gran influencia sobre el pensamiento “progresista” moderno.
En El Contrato Social dice “el hombre ha nacido libre, pero en todas partes se encuentra cargado de cadenas” en su intento de liberar al hombre de las pesadas normas morales, transformó al que hasta entonces había sido considerado el prototipo del salvaje, en héroe de la clase intelectual.

Al afirmar que el instinto animal del hombre es capaz de ordenar el comportamiento humano con más eficiencia que la moral heredada o que la razón misma. Instituye por este camino la idea de la “Voluntad General” por la cual, el hombre renuncia a su individualidad, formando con el resto del pueblo un “único ente, una sola unidad personal”, dando vida a las abstracciones Estado, Nación y Patria, guiados por un supuesto “Bien Común” con que se santifica al poder absoluto como clímax de la moral.

Por este camino logra Rousseau la justificación ideológica para desconocer los derechos individuales y el derecho de propiedad y transformar al hombre en un esclavo al servicio del Tirano Patriota. (Adam Ferguson en 1767 definió al salvaje como alguien que no había llegado a conocer la Propiedad.)

Mediante esta estrategia Rousseau influyó a lo largo de los dos siglos siguientes en los intelectuales de Occidente, que ven en esta estrategia la posibilidad de encumbrarse en el poder, detrás de la figura platónica del Filósofo-Rey.

A partir de este momento se dio a Rousseau patente de científico social, dando rienda suelta a liberarse de las normas morales heredadas, animando incluso a llamar “liberación” a esta especial manera de conculcar la libertad.

La palabra liberación tendrá a partir de allí, un nuevo significado, que seria explotada por todos los regímenes revolucionarios y autoritarios del Siglo XX; llegando sus efectos a los guardianes de las tradiciones – la iglesia – con la Teología de la Liberación en América Latina.
Las ideas de Rousseau confundieron a los hombres de la Revolución de Mayo por medio de Mariano Moreno quien arrastró esta influencia a la prensa hasta nuestros días.

La idea del buen salvaje transformado en héroe de la clase intelectual generada por el ginebrino, afectaron también a nuestros escritores; así el prototipo del gaucho vago y ladrón fueron idealizadas en las obras como el Martín Fierro mientras se denostaba al empresario generador de trabajo, riqueza y bienestar como el aspecto negativo de la civilización.
Las consecuencias de la enorme influencia del relativismo moral de Rousseau, las podemos observar en el atraso, la pobreza y los más de ciento treinta millones de muertos que produjeron solo en el siglo XX, y escucharla sintetizada en las estrofas del tango “Siglo XX Cambalache” de Discepolín.

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“Sigmud Freud ha sido probablemente el mas grande destructor de la cultura” F.A. Hayek

En el filme “15 Minutos” un criminal ruso llega a EE.UU. y dice: “Que grandioso occidente, aquí nadie es responsable de lo que hace” acto seguido comete los crímenes mas atroces, los filma, los vende a la TV y después se hace el loco. Conclusión: millonario y libre.

La contracara de la libertad individual es la responsabilidad.

La principal objeción a Freud es la negación de la responsabilidad individual y esto socava las bases de la libertad individual.

Freud en su “Introducción al Psicoanálisis” alude a “la ilusión de la libertad psíquica” donde endosa las culpas de cuanto ocurre a “la sociedad” – o a otros, fuera del sujeto en cuestión –.

La obra de Freud logra que los demás se vean culpables de la irresponsabilidad del individuo.

El criminal es un “enfermo y por ende debe ser tratado pero nunca castigado”. Así ha conseguido liberar al hombre de toda responsabilidad; resulta que el incendiario es un piromaniaco, el ladrón es un cleptómano, el asesino sufre de demencia transitoria o emoción violenta. Para cometer un crimen, basta con drogarse lo suficiente para lograr ser declarado inocente.

Por Este camino cualquier maniático ignorante, cualquier retrasado mental carente de valor que comete un crimen repugnante, consigue de nosotros gritos de simpatía y obtiene un ejército de defensores humanitarios.

Se acepta que es una cruel injusticia condenar a alguien simplemente porque es débil o pequeño. Sin embargo, esa es la atmósfera moral de nuestro siglo, el siglo del relativismo, de la mediocridad y del pragmatismo.

Con la Ilustración, el creciente entusiasmo en la ciencia, refuerza la confianza en la razón. La razón se convierte en sinónimo de la verdad, se transforma en una nueva fe, que fue debilitando la moral heredada.

Según las enseñanzas de Freud “el cumplimiento de las normas morales solo conduce a la neurosis”. Y por otro lado, debe “descartarse el principio de una facultad originaria y natural, apta para distinguir el bien del mal”.

También sostiene que la prohibición de las relaciones incestuosas constituye “la mutilación mas sangrienta, quizá, que se ha impuesto en todos los tiempo a la vida erótica del ser humano” (Complejo de Edipo).

Estos y muchos otros errores han contribuido al debilitamiento de la moral heredada.

Popper pidió mucho cuidado con quitar responsabilidad al individuo – y en especial a los jóvenes – ya que, al quitarles la responsabilidad, quizá le estemos quitando sentido a la vida.

La responsabilidad canalizada en el trabajo da sentido a la vida.

“Creo que la humanidad mirará nuestro tiempo como una superstición básicamente conectada con el nombre de Freud”
F. A. Hayek.

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La Economicracia y John Maynard Keynes

Quizás uno de los más grandes aportes que los economistas han realizado a la humanidad durante el Siglo XX es la demostración fáctica de que en la economía de orden extenso la intervención por parte del Estado es contraproducente.

Los países que crearon un Ministerio de Economía a tal efecto vieron a sus economías sucumbir. Argentina es el ejemplo mas claro.

En tanto los que mantuvieron al Estado alejado de la natural tendencia del hombre a intervenir en la economía registraron los mas altos índices de crecimiento.

A pesar de que la experiencia es abrumadora en este sentido la mente humana exige un interventor para el manejo de un orden tan complejo como espontáneo.

Por esto es necesario limitar y constreñir la naturaleza humana generando un principio moral que impida la natural tendencia intervencionista por parte del gobernante de turno.

“Cuando uno trata de leer un journal de economía en estos días, frecuentemente uno se pregunta si no habrá tomado inadvertidamente un Journal de química o de hidráulica. Los asuntos cruciales en economía son tan matemáticamente abordables como una carta de amor o la celebración de Navidad. Tras los agregados seudo-mecánicos hay gente individual, con sus pensamientos, sentimientos y juicios de valor. No sorprende la cadena de derrotas humillantes que han sufrido las profecías econométricas, lo que es sorprendente es la negativa de los derrotados a admitir la derrota y aprender una mayor modestia. Algunas personas aparentemente creen que la función principal de la economía es preparar el dominio de la sociedad por los “especialistas” en economía, estadística y planeamiento, esto es una situación que describo como “economicracia” una palabra horrible para una cosa horrible”. Wilhelm Röpke

Keynes, uno de los mas destacados e influyentes economistas del siglo XX, se caracterizó por su desprecio a la moral heredada, llegó a ironizar sobre la “sabiduría convencional” y se autoproclamaba un “amoral” – en el sentido literal del término –.

Acuñó la frase “a la larga todos muertos” con la cual demostraba que no le importaba el daño que se inflija a los esquemas morales de largo plazo, lo que a él le importaba, era complacer el corto plazo, que coincidía con lo que la opinión publica exigía en cada momento, con las exigencias electorales y con actitudes demagógicas.

A la enorme influencia de su Teoría General, le debemos la única inflación a nivel mundial y el subsiguiente desempleo masivo.

Como si esto fuera poco, le debemos a Keynes la creación de la coparticipación federal y de los “solidarios” Organismos Internacionales de Crédito: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial; instituciones que sólo han servido para la transferencia de recursos de los trabajadores de las zonas ricas, a los ricos de las zonas pobres, condenando a estas al flagelo de la corrupción de su dirigencia política.

Por esta vía Keynes ha contribuido, a la sovietización de los países con mucha mas eficiencia que lo hubiese logrado el propio Comunismo, y aunque inconscientemente, contribuyó a socavar el edificio de la libertad. Total a la larga todos muertos y el hoy ya no esta.

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Marx definió al efecto “mágico” logrado por amplio orden de cooperación humana, como Capitalismo. Y aseguró, que éste se podría definir como el total respeto al Derecho de Propiedad.

Sostuvo que el capitalismo evolucionaría hacia un nuevo orden que denominó Comunismo y que se podría definir como la total eliminación del Derecho de Propiedad.

Esta idea, generó gran entusiasmo en las Universidades, suponiendo que la misma evolución, que se registraba en el campo de las ciencias duras y semi-duras, podía afectar también al campo del derecho, abriendo camino a lo que conoceríamos como derechos sociales.

¿Porque esta aversión al derecho de propiedad? En primer lugar, “la propiedad era el fruto del robo” – mediante las invasiones al vecino –, y como en el caso del huevo y la gallina, no era posible reconocer un propietario inicial cierto.

En segundo lugar, en la Europa preindustrial la tierra era la única fuente generadora de riqueza. El carácter finito de la tierra, generaba el natural resentimiento – la envidia – a la propiedad, ya que la tierra en manos de una persona, privaba a otra de la misma. La propiedad privada, contrasta con la propiedad plural subproducto de la revolución industrial.

Ortega y Gasset, en el prólogo de la Rebelión de las Masas, dice “ser – un intelectual – de izquierda es como ser de derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil; ambas en efecto, son formas de hemiplejia moral”

Los paradigmas de la izquierda y de la derecha son el comunismo y el nacional socialismo respectivamente. En el primer caso el gobierno usa y dispone de la propiedad de jure y de facto, mientras que en el segundo el gobierno reconoce de jure la propiedad mientras que de facto usa y dispone de ella. Ambas posturas se confunden en la misma aversión a la propiedad y por lo tanto a los derechos individuales.



“¿Por qué nos vamos a molestar en socializar a los bancos y a las fabricas? Nosotros socializamos a la gente”. Adolf Hitler

¿Quién gano la II Guerra Mundial? Estas ideas lograron algo semejante a la victoria en la derrota ¿Acaso no es este el plan llevado a cabo en Argentina mediante el Ministerio de Educación? ¿No son estos los principales lideres intelectuales que oscurecen nuestras Universidades?

Freud y Marx – así como Rousseau y Keynes entre tantos otros – fueron muy claros en reivindicar el estatus científico para sus teorías y basaron muchas de sus conclusiones en la autoridad de ser “científicas”. Una vez que se asume este punto, la expresión “ciencias sociales” se convierte en sospechosa.

Los científicos sociales han puesto, en realidad, todo su empeño en imitar el método de las Ciencias Naturales, pero su éxito ha sido extraordinariamente escaso.

Estos intelectuales dados mas a la utópica ensoñación que a la disciplina de un riguroso análisis, impregnaron y dominaron las Universidades de Occidente, de supersticiones durante el Siglo XX, logrando cambiar nuestro Código Moral y cambiar nuestra conducta.

Las Universidades mediante el proceso educativo lograron cambiar el material genético exo-somático que son la cultura y las tradiciones – cambiaron el ADN de la Civilización –, clonaron una nueva cultura generando ejércitos de Bárbaros fanáticos de su nueva fe, al servicio de la destrucción de la civilización. Hoy asisten absortos al dantesco espectáculo generado por sus idealizadas utopías.

Debe rechazarse la idea de que el hábito científico, incrementa la capacidad mental del sujeto. La experiencia contradice reiteradamente el supuesto de que, quienes de destacan en el ejercicio de cualquier especialidad científica, están en condiciones de abordar de manera mas inteligente, los problemas de la vida ordinaria” Wilfred Trotter

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En el Padre Nuestro se dice: “hágase tu voluntad, mas no la mía”. La correcta moral, no depende de nuestra voluntad – por científica que parezca – y nuestra elección, puede llevar a conculcar los valores que intentábamos defender.

EL MERCADO DE LAS IDEAS

“Yo veo al futuro repetir el pasado
veo un museo de grandes novedades
y el tiempo no para”
Bersuit

Los intelectuales fueron detrás de las distintas modas mediante la formidable “Revolución Cultural” así fueron racionalistas de la mano de Descartes, positivistas de la mano de Augusto Comte, utilitaristas de la mano de Jeremy Bentham, empiristas de la mano de Kant, radical empirista de la mano de James, objetivistas de la mano de Ayn Rand; también separatistas, independentistas, soberanistas, asociacionistas, existencialistas, anticolonialistas, Marxistas, Leninistas, Trotskistas, Maoístas, estructuralistas, situacionistas, feministas, deconstructivistas, multiculturalistas y últimamente antiglobalistas y ecologistas.


En el mercado de las ideas era mas importante lo nuevo – donde el intelectual pudiera crear su dominio – que lo bueno y generalmente las ideas no eran ni buenas ni nuevas.

La Revolución Cultural puso al intelectual al servicio de la última moda y contribuyó al relativismo moral del siglo XX, que es la tesis de que todas las tesis son más o menos igualmente defendibles.
Es la pretensión de desconocer la distinción entre lo verdadero y lo falso, entre lo bueno y lo malo. Desde el punto de vista intelectual no existe tal cosa como verdad, belleza, justicia y bondad. El relativismo conduce al totalitarismo y la fuerza termina imponiendo la concepción de quien detenta el poder.

El relativismo es la posición según la cual todo puede afirmarse – o prácticamente todo –. Todo es verdad. La verdad es por lo tanto un concepto carente de sentido.

La tesis del relativismo lleva así al mal comportamiento, a la corrupción y al aumento de la tensión de civilización que conduce a la anarquía, a la ilegalidad y al imperio de la violencia.

Los intelectuales han contribuido de este modo – aunque inconscientemente – a los asesinatos en masa en nombre de una idea, de una doctrina, de una teoría o de una religión.

LA INTELIGENCIA ES UNA CUALIDAD INDIVIDUAL Se proyecta en algunos coetáneos, después suele desaparecer.

Atenas 416 a.C. Sócrates presencia “Electra” de Euripides, en las gradas dos rivales: Sófocles y Aristófanes. Un alumno infiel, Platón.

Florencia 1504. El Renacimiento: un pensador Machiavello. “Palazo Vecchio”, dos muros opuestos, dos pintores, a la derecha Leonardo Da Vinchi, a la izquierda Miguel Angel. Un aprendiz Raphael.

Inglaterra 1688 – 1790. Revolución Gloriosa y Revolución Industrial. Un dramaturgo: William Shakespeare; tres maestros: Francis Bacon, Thomas Hobbes y John Locke; tres moralistas: David Hume, Adam Smith y Adam Ferguson; un biólogo: Charles Darwin.

Philadelphia 1776 – 1787. Declaración de la Independencia y Constitución de los Estados Unidos. Adams, Franklin, Jefferson, Washington, Hamilton y Madison. Nadie tuvo tanto.

Argentina 1816-1853. Declaración de la Independencia y Constitución de la Republica Argentina. Belgrano, Alberdi, Urquiza y Sarmiento.

Esos grandes hombres, los rebeldes, están en el primer capitulo de cada leyenda que la humanidad ha registrado desde sus comienzos.

A lo largo de los siglos ha habido hombres que han dado pasos en caminos nuevos sin más armas que su propia visión. Moisés, Sócrates, Jesús, Copérnico, sus fines diferían, pero todos ellos tenían esto en común: su paso fue el primero, su visión fue trascendente y la respuesta recibida fue el desprecio, el odio de los burócratas parásitos. Estos héroes debieron pagar por su valentía.

Los grandes creadores, pensadores, artistas, científicos, inventores, enfrentaron solos a los hombres de su época. Todo nuevo pensamiento fue rechazado. Toda gran invención condenada. Prometeo fue encadenado a una roca para ser devorado por los buitres por haber robado el fuego a los Dioses. Pero desde entonces los hombres tienen fuego para calentarse, para cocinar, para iluminar sus cuevas.

El primer motor fue considerado absurdo. El avión imposible. El telar mecánico, un mal. A la primera anestesia se la considero pecaminosa. Sin embargo esos visionarios siguieron adelante. Lucharon, sufrieron y pagaron por su grandeza. Pero sus logros se impusieron.

Somos herederos de esas luchas. Ahora estamos frente al mismo enemigo y esta dentro de nosotros. Por ello la inteligencia tiende a desaparecer y los pueblos a destruirse. Argentina es el mejor y más reciente ejemplo del ciclo de auge y ocaso de una Nación.

Somos victimas de la educación media clásica que nuestras universidades copiaron de Europa continental. En las universidades se formaron los parásitos saqueadores devenidos a gobernantes que son los causantes de este efecto mortífero.

A ellos no les interesa la creación, las ideas, el trabajo. Solo se interesan por la gente. No preguntan: “¿Es esto cierto?”, preguntan “¿Es esto lo que los demás creen que es cierto?”. No juzgan, repiten. No hacen, dan la impresión de que hacen. No crean, aparentan. No tienen habilidad, solo amistades. No tienen méritos, solo influencias. No les interesa saber, les interesa que los demás crean que saben.

¿Cuál es su objetivo en la vida? Grandeza, a los ojos de los demás. Fama, admiración, envidia; todo lo que procede de los demás. Los demás le dictan sus convicciones. No quieren ser grandes, sino que los demás crean que son grandes. Los parásitos engañan y mienten, pero conservan una fachada respetable. Ellos se saben deshonestos, pero los demás creen que son honestos. Buscan poder, para que los demás los adulen. Profesan el amor hacia los inferiores y se cuelgan de los menos dotados para establecer su superioridad por comparación. Son hombres cuyo único objetivo es conseguir poder o hacer dinero para ostentar, impresionar y que la fachada cubra la miseria y el vacío que esconden bajo su piel.

Ellos son los destructores de los grandes creadores, son los que subvierten valores morales y destruyen países y civilizaciones enteras. Son hombres sin rumbo. Poder sin responsabilidad. No están abiertos al diálogo. No se les puede hablar, y ellos no pueden oír. Cuando alcanzan poder se comportan como primates asustados. Atacan para no ser descubiertos. Gritan para que los demás crean que tienen autoridad. Detrás de cada acto necesitan una encuesta para ver si lo que dicen es lo que los demás quieren oír. No buscan soluciones, buscan culpables. Quienes no están con ellos son sus enemigos. Tienen un odio especial contra los creadores y emprendedores. Reconocen a los independientes enseguida. Por instinto. Saben que frente a ellos quedan al desnudo. Aceptan cualquier cosa menos a un independiente que los hiere porque ellos no existen en él y esa es la única forma de existencia que conocen. Consideran que el hombre de genio es culpable por definición. ¿A que nivel de degradación ha descendido la sociedad cuando condena a una persona porque es fuerte y grande?

Se les enseña a buscarse a si mismo en los demás. Han sido educados durante siglos en la doctrina del altruismo, del patriotismo y del Bien Común como su ideal moral. Los hombres lo han aceptado de la única manera que podrían aceptarlo, buscando autoestima en los demás. Viviendo como parásitos mentales. Y esto abrió paso a toda clase de horrores.


Son dogmáticos, creen en una ideología y están persuadidos. Son fanáticos y no aceptan argumentación alguna. La duda es un acto de debilidad. La critica una inmoralidad. Son el máximo exponente de la Sociedad Cerrada. Son formados en las Universidades. Son los mejores exponentes de la Barbarie Ilustrada. No comprenden porque buscan la felicidad y nunca la encuentran, la buscan en el lugar equivocado: en los demás.

EL EJE DEL MAL

“el mal que existe en el mundo y proviene casi siempre de la ignorancia, y la buena voluntad sin clarividencia puede ocasionar tantos desastres como la maldad. Los hombres son más bien buenos que malos, y a decir verdad no es esta la cuestión. Solo que ignoran, mas o menos, y a esto se lo llama virtud o vicio, ya que el vicio mas desesperado es el vicio de la ignorancia que cree saberlo todo y se autoriza entonces a matar” Albert Camus (1947)

El “Bien Común” de una comunidad, de una raza, de una clase, de un Estado, ha sido la pretensión y la justificación de toda tiranía que se haya establecido sobre los hombres.


Los mayores horrores de la historia han sido cometidos en nombre de móviles altruistas.

¿El defecto reside en la hipocresía humana o en la naturaleza del principio?

Los mayores carniceros han sido los más sinceros.

Creían en la sociedad perfecta alcanzada mediante la hoguera, la guillotina o el pelotón de fusilamiento. Nadie cuestiono su derecho a asesinar, porque asesinaban con un propósito patriótico.

Se aceptó que el hombre debe ser esclavizado por otros hombres.

Nadie les cuestionó los altos impuestos porque “roban para la corona” – o patria – o roban para los demás con un propósito altruista.

Cambian los actores, pero el curso de la tragedia se mantiene idéntico: un humanitario que comienza con declaraciones de amor hacia la humanidad y termina con un mar de sangre.

Este fenómeno continúa y continuara mientras los hombres crean que la acción es buena si es altruista o es patriótica.

Eso permite que el patriotismo y el altruismo actúen y obliga a su victima a soportarlo.

Los lideres de los movimientos patrióticos no piden nada para si mismos. Pero miren los resultados.

Aprendemos de la mano de Kant – que había dado la bienvenida a la Revolución Francesa – que pueden cometerse los crímenes más atroces en nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad.


Nos enseñó también que el fanatismo – que nace del patriotismo, del altruismo y de la idea de Bien Común – es siempre malo e incompatible con la meta de una sociedad pacífica y pluralista, y que es nuestro deber oponernos a cualquiera de sus formas, aun cuando sus metas sean éticamente inobjetables y mas aun cuando sus metas coincidan con nuestras propias metas personales.

¿Acaso no nos muestra toda la historia de las religiones y revoluciones que la creencia fanática en una idea ética no solo la pervierte, sino que una y otra vez la convierte en su contraria? Popper.

El principal problema de nuestro tiempo.... no se debe a nuestra maldad moral sino por el contrario a nuestro a menudo mal dirigido entusiasmo moral; a nuestra ansiedad por mejorar el mundo en que vivimos. Nuestras guerras son fundamentalmente guerras religiosas; son guerras entre teorías que compiten sobre como establecer un mundo mejor. Y nuestro entusiasmo moral es a menudo mal dirigido, porque no nos damos cuenta que nuestros principios morales que son generalmente muy simples, son generalmente difíciles de aplicar a las complejas situaciones humanas y políticas a las cuales necesariamente debemos aplicarlos” K. Popper. Una visión optimista

Los intelectuales al confiar en sus ideas construyen hermosas y agradables ficciones (Matrix).


El intelectual utópico – sea de izquierda o de derecha – cree que el sistema social perfecto es perfectamente posible, y que solo la ignorancia de algunos, versus el conocimiento perfecto de otros, lo impide. Cree también que conoce plenamente los medios que hacen alcanzable ese sistema social.

Por lo tanto, un mundo bueno, aunque imperfecto, se le hace intolerable. Es coherente: si la perfección social está a la vuelta de la esquina, ¿Por que no acelerar su concreción? Y si algunos, por ignorancia o egoísmo, lo impiden, ¿no es acaso justificable una guerra justa contra ellos? Así Popper ha captado de este modo la lógica y coherencia mortífera del intelectual revolucionario violento.

La Barbarie es siempre ilustrada, debido a la tendencia de la mente humana de hacer simple lo complejo.


El intelectual sale de su condición de Bárbaro, cuando reconoce la complejidad de los problemas y asume sus límites y su ignorancia, esto mejora su tolerancia, aumenta su prudencia y su humildad.

Vuelve por este camino a reconocer que la verdad es objetiva – como Jenofanes (-700) –, la verdad existe, pero nos es imposible reconocerla, solo logramos aproximaciones a ella.

Esto logra sistemas abiertos de conocimiento, de aprendizaje y una búsqueda sin término.

Nos aproximamos por esta vía a la sociedad abierta y en lo individual a la condición de sabio “que sabe, que no sabe”.

Este es el camino al abandono del relativismo moral, del fanatismo y del pragmatismo que impregnan hoy nuestras universidades.